¿Qué es tener una buena oclusión o una buena mordida? Descubre cómo es la tuya.

Lo hacemos todos los días y, sin embargo, no reparamos en la forma en la que masticamos. Probablemente porque es una acción tan repetitiva que ni pensamos en ella. Y tú, ¿sabes cómo muerdes?  

Por si no lo conocías, existen las oclusiones correctas y las oclusiones incorrectas. La mordida, además de ofrecer una bonita sonrisa, influye en el desarrollo de la dentadura, su desgaste y, por supuesto, en cómo comemos y digerimos los alimentos. Por ello, la maloclusión es un problema tan importante que la OMS la ha catalogado como la tercera afección bucodental a nivel mundial, solo por detrás de la caries y la gingivitis.

¿Qué es la maloclusión dental?

La maloclusión es una irregularidad en la unión entre los dientes superiores e inferiores. Es decir, cuando al cerrar la mandíbula las piezas dentales no encajan adecuadamente entre ellas.

Esta patología se genera debido a una incorrecta evolución de las arcadas dentales provocada por:

  •  Factores genéticos hereditarios.
  • Epigenética. Si la genética nos hace comprender que nuestro destino como seres vivos está definido antes de nuestro nacimiento, la epigenética ha venido a demostrarnos que lo que está escrito se puede cambiar. Nuestro estilo de vida actual favorece una pobre estimulación de los huesos maxilares. Tomamos biberones desde el primer momento de vida y se nos alimenta con potitos. La dieta habitual es comida muy procesada (blanda), pan blanco, zumos de frutas azucarados o bebidas carbohidratadas, verduras en conserva, bocadillos, carne congelada, comida calentada en microondas, bollería industrial…
  •  Obstrucción nasal crónica o respiración bucal.
  •  Una mala posición de la lengua ejerciendo presión sobre los dientes.
  • Malos hábitos durante la infancia como chuparse el dedo, morder objetos, un excesivo uso del chupete
  • Una pérdida prematura de piezas dentales por incorrectos hábitos de higiene oral o presencia de caries no tratadas en dentición infantil por la creencia de que son dientes que al cambiarse no necesitan cuidarse.
  •  Defectos congénitos.

Maxilares, la plataforma de los dientes

Es una dolencia muy extendida entre los jóvenes, estimándose que el 75% de los niños y adolescentes presentan algún grado de maloclusión y un 37% sufre trastornos severos.

Comienza durante los primeros años del niño y se agrava si no se pone remedio según va creciendo, al derivar en un desarrollo inadecuado del maxilar y la mandíbula.

Y es que los huesos maxilares son como una plataforma sobre la que crecen los dientes, cuando esta no tiene el tamaño correcto o está deformada, los dientes no pueden salir rectos. Es como si la mandíbula y el maxilar fueran los escalones de hormigón sobre los que se montan los asientos de un estadio. Si el cemento está deformado o las hileras son demasiado pequeñas no hay manera de que esos asientos queden alineados, por lo que acabarán amontonados y generando ángulos extraños.

Consecuencias de una mala mordida:

  •  Apiñamiento dental.
  • Dientes desviados o que sobresalen unos sobre otros.
  • Dientes rotados.
  • Problemas digestivos al no poder masticar la comida adecuadamente en pequeños trozos. Se traga la comida casi sin masticarla.
  • Bruxismo o rechinar de dientes.
  •  Alteraciones en la fonación al incidir la mandíbula directamente en el habla y la vocalización.
  •  Enfermedades gingivales al presentar más dificultades para llevar una buena higiene dental.
  • Impactación de las muelas del juicio.
  • Dolores de cabeza, cuello y oído por la sobrecarga en la articulación temporomandibular.
  • Desgaste dental prematuro del borde de los incisivos al sonreír.
  • Desgaste dental de los molares que facilita el apretamiento dental. 

Algunos números hablando de maloclusiones:

  •  El 75% de los niños entre 6 y 11 años presentan algún grado de maloclusión.
  •  El 89% de los adolescentes entre 12 y 17 años presentan algún grado de maloclusión.
  •  El 65% de los adultos presentan algún grado de maloclusión, incluidos aquellos que ya han sido objeto de tratamiento con ortodoncia.
  •  Las bocas están tan poco desarrolladas que no caben los 32 dientes en el 90% de los adultos si no se hubieran tratado previamente con ortodoncia.

Una dieta accidental de oxígeno

Encontramos una obstrucción nasal crónica en el 40% de las personas debido al pobre desarrollo de los maxilares. Por ello presentan unas cavidades nasales y sinusales pequeñas que facilitan un predominio de la respiración bucal.

Una mala respiración facilita que la persona tenga un tabique nasal más estrecho y desviado y un paladar más alto de lo común. Estas secuelas obstruyen los conductos nasales, una parte de las vías respiratorias esencial para la oxigenación, y perpetúan que el paciente deba respirar aún más por la boca.

Dicha inhalación bucal provoca que el aire que llega a los pulmones sea más seco, no esté filtrado y carezca de óxido nítrico, un gas que se genera en los senos nasales y aumenta la absorción del oxígeno en los pulmones. Es decir, el cuerpo se ve privado del volumen y la calidad del oxígeno que debería recibir, originando daños en los músculos cardiacos y el tejido cerebral y llegando a afectar a cada una de las células del cuerpo.

Por el contrario, un conducto nasal normal ralentiza el flujo del aire permitiendo que este se caliente, se humidifique y se mezcle con el óxido nítrico. Por eso debemos asegurarnos de que las vías respiratorias están fortalecidas y reforzadas incidiendo siempre en la respiración nasal y ejercitando la posición de la lengua para obtener la cantidad necesaria de oxígeno.

Estadísticas de las maloclusiones

La mayor parte de la población presenta alguna dificultad respiratoria. Esto genera, igual que ocurre con el maxilar, que la mandíbula influya en la correcta entrada del aire. Conforma el entramado de las vías respiratorias inferiores mediante el paladar blando y la parte trasera de la garganta y lo que, posiblemente, sea más importante: el hueco donde descansa la lengua como en una hamaca.

 

La lengua está formada por un grupo complejo de músculos conectados con la mandíbula, el paladar blando y el hioides, un hueso parecido a una herradura que está en la parte delantera del cuello. Estos músculos sirven de soporte a las vías respiratorias.

Así, cuando la lengua se halla en reposo, esta debe descansar sobre el techo de la boca de modo que las vías respiratorias se mantengan abiertas. Pero cuando el paladar es estrecho y la lengua cae y descansa en la base de la boca, los músculos no son capaces de mantener los conductos respiratorios tan despejados como deberían. Es habitual que muchas personas presenten en la lengua marcas de los dientes, reflejo de una boca pequeña.

 

Conjuntamente, cuando el paladar es estrecho también queda menos espacio en la mandíbula presentado dientes apiñados o falta de espacio para las muelas del juicio. Por lo tanto, también queda menos hueco para la lengua, lo que incide en que su posición sea aún peor cayendo hacia la garganta en lugar de mantenerse en el techo del paladar, reduciendo su tono muscular.

 

Una lengua insuficiente en tono muscular bloquea las vías respiratorias y obstruye la respiración privando a los pulmones de oxígeno. Esto se agrava al acostarnos. Tumbados la gravedad provoca que la lengua caiga más. Esto conduce en muchos casos a un atragantamiento nocturno crónico llamado ronquido (en casos leves) y apnea del sueño (en casos graves).

 

Una mala respiración por la noche genera alteración del sueño o del descanso. A raíz de ello, es más habitual presentar somnolencia, mayor dificultad de concentración y de atención en el trabajo o la escuela.

 

Estadísticas del atragantamiento nocturno:

  •  El 45% de los adultos roncan.
  •  Un 25% de los adultos mayores de 30 años en USA se asfixian con las apneas del sueño.
  •   El 80% de los casos moderados de apnea no se diagnostican.
  •   El 75% de los pacientes con insomnio crónico a los que se les ha recetado medicamentos para dormir sufren dificultades respiratorias y no un problema psicológico, agravando incluso la medicación el insomnio (estudio de la clínica Mayo, USA). 

¿Cómo saber si tienes una buena mordida?

La oclusión perfecta existe. A veces es difícil de encontrar, pero los profesionales la conocemos como la mordida de Clase I. Esta se produce cuando los dientes superiores encajan con los inferiores con total corrección. O lo que es lo mismo, cuando las puntas de los molares se hunden en los surcos de sus opuestos. En una mordida acertada, la mandíbula se encuentra centrada y todos los músculos, ligamentos y tejidos bucofaciales están equilibrados.

Puedes comprobar si tu mordida o la de otra persona es correcta abriendo los labios con los dedos mientras las mandíbulas sigan cerradas. Primero observa si los dientes superiores tapan ligeramente a los de la parte inferior. Si es así, vamos bien, pero ahora hay que fijarse un poco más. Empieza por los incisivos superiores: estos deben tapar como máximo un tercio de los inferiores y ver si la línea media entre ellos coincide.

Después determina si la cúspide de los caninos superiores queda entre la línea imaginaria del canino inferior con el primer premolar. Y, por último, mira si el primer molar superior tiene su cúspide sobre la fosa del primer molar inferior.

Si has verificado que la oclusión se ajusta a estas directrices: ¡Felicidades! ¡Es una mordida perfecta!

Y si no estás seguro de cómo hacerlo o has visto alguna incorrección, visítanos en la Calle de Bustamante 45, 1ºG, de Madrid. Y recuerda que también puedes pedir cita llamándonos al número de teléfono 915 27 29 16.

Tipos de maloclusión

La maloclusión se clasifica en diferentes tipologías dependiendo de sus características y el nivel de complejidad de las mismas:

  • Clase II: Los caninos y molares de la arcada inferior están más retrasados que los de la superior.
  • Clase III: La mandíbula inferior está adelantada con respecto a la superior, presentando una mordida invertida.
  • Mordida cruzada: Los dientes superiores se sitúan por dentro de los inferiores. Suele deberse, principalmente, a unos maxilares estrechos.
  • Mordida de tijera: Las cúspides de los molares superiores quedan por fuera de los molares inferiores, sin entrar en contacto.
  •  Mordida abierta: Al masticar, los dientes superiores e inferiores no llegan a chocar, dejando un hueco entre ellos, que ocupa la lengua.
  • Mordida borde a borde: El contacto entre ambos incisivos se produce en los bordes de las piezas.
  •  Sobremordida: La arcada superior sobrepasa más de la mitad a la inferior.

Soluciones contra la maloclusión

En primer lugar, es necesario evaluar cada caso de manera particular y personalizada. Si bien pueden utilizarse carillas de porcelana y coronas dentales cuando exista un gran desgaste de los dientes, el tratamiento más común para hacer frente a la maloclusión es la ortodoncia, con el fin de ir recolocando las piezas dentales de manera progresiva.

Dentro de esta opción, en Clínica Pedroche contamos con Orthotropics, una técnica mínimamente invasiva que se recomienda, sobre todo, durante el crecimiento del niño al favorecer su desarrollo óseo y muscular.

En un adulto se consigue la expansión mediante remodelación alveolar y de las suturas palatinas. La velocidad de expansión varía en función de cada persona. En nuestros pacientes hemos pasado de una media de paladar de entre 28-32mm a 38-44mm (si lo medimos entre primeros molares). Significa más espacio para la lengua, más vía aérea y estéticamente una sonrisa espectacular en forma de U abierta.

Su uso incluye aparatos removibles que resultan invisibles al situarse dentro de la mandíbula y en el paladar. Se complementa con ejercicios posturales, de respiración y de deglución. Gracias a Orthotropics la boca se corrige de forma natural y gradual, eliminando el paladar estrecho y el apiñamiento dental, modificando los maxilares y descongestionando las vías respiratorias para brindar una buena respiración nasal.

Si aún te queda alguna pregunta acerca de la maloclusión o quieres saber más sobre nuestro método de Orthotropics, no dudes en ponerte en contacto con nosotros. Estaremos encantados de atenderte.

Desarrollo

EL DEDO GORDO DEL PIE ESTÁ CONECTADO CON LA LENGUA

El cuerpo humano es una máquina perfecta. A día de hoy, incluso después de miles de estudios e investigaciones, sigue sorprendiéndonos. Una de esas características tan especiales de nuestra anatomía es la unión que poseen todos los órganos, huesos, músculos y tejidos. Todos están conectados entre sí de alguna manera.

¿Te imaginas que nuestra lengua está unida a nuestros dedos de los pies? La mayor parte de las personas jamás lo hubiera dicho. Y es normal, pues se encuentran a una distancia considerable y encima no tienen funciones ni remotamente similares. Pero, aún así, ambas partes son los extremos de un complejo sistema estructural que recibe el nombre de fascia.

¿Qué es la fascia?

La fascia es como nuestra segunda piel, una banda delgada de tejido fibroso muy resistente y elástico que genera una red conectiva que envuelve y agrupa nuestros órganos, huesos y músculos dependiendo de su función y ayuda a distribuir los nervios y los vasos sanguíneos. Hay cuatro tipos de fascia:

  • Fascia subcutánea. Es la más superficial y se conoce también como hipodermis. Su misión es conectar la piel con los músculos y ramificar nervios y vasos sanguíneos y linfáticos.
  • Fascia profunda o muscular. Rodea los músculos, los vasos sanguíneos, los huesos y los nervios.
  • Fascia visceral. Es la más densa al tener que envolver los órganos. Tiene nombres específicos dependiendo del órgano que recubra.
  • Fascia parietal. Se encuentra en la parte más externa revistiendo las paredes de las cavidades del cuerpo.

La lengua, el timón fascial

Dentro de este gran entramado está la lengua, la cual actúa como una especie de guía o timón mediante el que se puede dirigir la estructura de la continuidad miofascial. Esto hace que su ubicación en la boca afecte a acciones tan importantes como la respiración, la postura corporal, la estabilidad pélvica o el movimiento del dedo gordo del pie al caminar.

Entonces, ¿qué ocurre si la lengua hubiese trabajado demasiado después de un intenso día de conferencias? ¿Afectaría su situación en nuestra respiración o rendimiento físico? Así es, su disfunción da lugar a diferentes patologías musculares y sistémicas que influyen en el comportamiento fisiológico, la articulación temporo-mandibular, el cuello, los diafragmas respiratorio y pélvico o la salida torácica, entre otras.

Por eso, a corto plazo una mala posición de la lengua lleva a adoptar posturas incorrectas de la columna, problemas respiratorios y dolores musculares. Pero a la larga conduce a un acortamiento de la mandíbula, dientes torcidos y apneas y trastornos del sueño.

Anquiloglosia o lengua anclada

Nuestra boca es una puerta de entrada para diversos problemas corporales. Uno de ellos es la anquiloglosia o lengua anclada, que se produce cuando el frenillo inferior de la lengua es demasiado corto o está unido a un punto muy adelantado de la lengua.

Esta anomalía se nota casi de inmediato, cuando el afectado aún es un bebé. Según la Asociación Española de Pediatría (AEP), aflige a entre el 1,7% y el 4,8% de los neonatos, siendo tres veces más frecuente en los niños que en las niñas. La anquiloglosia interfiere en las funciones orales del infante provocando:

  • Problemas para amamantarse y comer.
  • Digestiones pesadas y acidez estomacal por malas degluciones.
  • Dificultades en la fonación.
  • Gingivitis y periodontitis.

Pero esta afección no solo atañe a la salud bucodental del paciente, ya que dicha atadura empuja la lengua hacia adelante y hacia abajo causando que la fascia se vea más constreñida, más rígida. El cuerpo compensa esta tirantez adelantando los hombros, el cuello y la cabeza y fomentando la respiración bucal.

Por fortuna, se soluciona con una frenectomía, un procedimiento quirúrgico muy simple realizado con anestesia local. La opción más común es el corte del frenillo y la liberación completa de la lengua, aunque en otras ocasiones el frenillo se puede recolocar en una posición más óptima en la lengua.

Una vez solucionado el problema de anquiloglosia, el afectado comprueba como su postura mejora, sus hombros retroceden, su cabeza se alinea y los músculos de su cuello se relajan.

Ejercicios para liberar la lengua

Y si solo liberando a la lengua del frenillo corto se consiguen esos resultados, imagina lo que se puede llegar a hacer ¡mejorando la posición natural de este órgano bucal! Lo ideal es que la lengua permanezca ancha, relajada, flexible y siempre en la parte superior de la boca. Pero el estrés diario hace que se acumulen muchas tensiones en ella.

Es necesario trabajar conscientemente en conseguir una disposición perfecta de la lengua dentro de la boca, con la punta contra el paladar duro y la parte de atrás en el paladar blando. Y, en caso de ser necesario, realizar algunos ejercicios que la liberen de presiones y rigideces:

  • Estira la lengua hacia ambos lados, buscando ensancharla.
  • Saca la lengua todo lo que puedas y muévela de izquierda a derecha suavemente.
  • Masajea con los pulgares la parte inferior de la mandíbula para relajar tendones, músculos y ligamentos.
  • Enrosca y estira la lengua varias veces.

Beneficios de una correcta posición de la lengua:

  • Restablece la alineación de la columna vertebral.
  • Palia ronquidos, apneas y trastornos del sueño.
  • Refuerza la posición de las caderas y las piernas.
  • Aumenta la capacidad respiratoria.
  • Mejora la deglución y la fonación.

El nervio vago

Aparte de la lengua, es bueno estimular el nervio vago. Un curioso nombre para denominar al nervio más largo y complejo del cuerpo. Este conecta el cerebro con muchos de los órganos más importantes como el corazón, los pulmones, el estómago o los intestinos. Pero también influye en el sistema nervioso parasimpático, la respiración y la deglución al pasar por la parte posterior de la garganta.

Cuando el nervio vago funciona de modo correcto se dice que se tiene un tono vagal alto, lo que redunda en una buena salud física y mental y menores niveles de estrés. Por el contrario, si no actúa como debería, pueden aparecer diversas enfermedades y molestias como:

  • Estrés.
  • Cansancio crónico.
  • Migrañas o habituales dolores de cabeza.
  • Obesidad.
  • Artritis reumatoide.
  • Presión arterial alta.
  • Dificultades en la deglución.
  • Estreñimiento.
  • Depresión.
  • Diabetes.
  • Alzheimer.
  • Epilepsia.
  • Desórdenes digestivos.
  • Retención de líquidos.
  • Enfermedades cardíacas.

Cómo estimular el tono vagal

Puesto que el buen funcionamiento del nervio vago es fundamental para nuestro bienestar, deberíamos hacer lo posible para fortalecer y equilibrar el tono vagal, de la misma manera que realizamos ejercicio para tonificar los músculos.

Entre las prácticas que ayudan a mejorar el tono vagal están:

  • Efectuar una respiración diafragmática.
  • Hacer gárgaras matutinas durante un minuto para activar los músculos faríngeos.
  • Tomar duchas frías. 30 segundos son suficientes para atenuar la tensión muscular que genera el estrés.
  • Cantar solo o con otras personas. Al hacerlo la frecuencia cardíaca se sincroniza y se cree que el nervio vago es el responsable de este estímulo.
  • Hacer yoga, pilates o ejercicio moderado. Ayuda a relajar la mente y concentrarse en la respiración y regularla.
  • Meditar. Fomenta la relajación y la respiración profunda.
  • Reír. Ejercita el diafragma, aumenta la capacidad pulmonar y fortalece el corazón.

¿TIENES TRIÁNGULOS NEGROS? DESCUBRE QUÉ SON, LAS CAUSAS Y CÓMO SOLUCIONARLOS

Hay muchos triángulos famosos: el triángulo de las Bermudas, el triángulo de Pascal, el triángulo de Verano… Y luego está el triángulo negro dental.

Los triángulos negros, troneras o sonrisa de piano es un problema tanto estético como de salud dental. Descubre sus causas y sus soluciones con nosotros.

¿Qué son los triángulos negros?

Se trata de un trastorno gingival causado por una retracción o pérdida total o parcial de la encía, lo que genera un espacio entre los dientes.

Los triángulos negros también son conocidos como troneras o sonrisa de piano por la imagen que causa el blanco de los dientes y el negro del fondo de la boca. Una intercalación cromática que recuerda a las teclas de un piano.

Este problema estético provoca que la sonrisa se vea envejecida y la persona que lo sufre tiende a desarrollar complejos y termina ocultando sus dientes a los demás.

Causas de las troneras
Los triángulos negros pueden producirse por varios factores:

  • Diastema: Es el término que usamos para describir la separación o espacio entre piezas dentales. Suele ocurrir con mayor frecuencia en los incisivos. Puede deberse a:
    • Frenillos.
    • Genéticas (ausencias dentales o agenesias).
    • Una incorrecta alineación dental.
  • Después de un tratamiento de ortodoncia: Tras un tratamiento odontológico que corrija la posición de los dientes por apiñamiento pueden aparecer troneras. Hay que precisar que este efecto no es culpa del proceso médico, sino porque los dientes que se estaban amontonando con las raíces muy juntas tienen menos hueso a ese nivel. Al alinearlos se descubren los huecos de ese hueso que no tenía espacio por el apiñamiento.
  • Periodontitis: Es una enfermedad que ataca la encía y el hueso alrededor del diente. La placa bacteriana destruye los tejidos bucales haciendo que los dientes parezcan más largos y generando espacios negros entre ellos.
  • Edad: El continuo desgaste al que sometemos a nuestros dientes ocasiona una lenta pero progresiva deformación de la dentadura. Por eso, la sonrisa de piano es más frecuente en personas mayores de 35 o 40 años. En los jóvenes no suele darse debido a que aún disponen de una mejor adaptación de la encía.

¿Cómo se produce la sonrisa con triángulos negros?

Para entenderlo mejor, hay que tener claro cómo es la anatomía del periodonto, los tejidos que sostienen los dientes:

La raíz del diente está rodeada por el hueso y queda anclada a él a través del ligamento periodontal. Mientras, la encía recubre el hueso como si fuese la piel de la boca. La encía se subdivide en dos regiones:

  • Encía adherida: envuelve el diente desde la línea gingival hasta una pequeña hendidura o surco que la separa de la móvil. Se caracteriza porque tiene aspecto sonrosado con una textura de piel de naranja. Rodea firmemente al diente. Suele tener una anchura entre 0,5 y 2 milímetros.
  • Encía libre: va desde la encía adherida hasta el fondo de los labios o las mejillas. Tiene un color rojizo con más transparencias. Se estira para adaptarse al movimiento de los músculos faciales.

La encía adherida rodea el diente, pero tiene una forma especial en el espacio entre cada diente. Se llama papila interdental o papila gingival. En las piezas anteriores se ajusta a un perfil más piramidal y en los molares tiene una anatomía más plana.

La papila interdental es fundamental para contar con una sonrisa bonita, sana y natural, pues cubre el espacio que hay entre diente y diente impidiendo que los alimentos se queden retenidos en esos huecos y protegiendo al cuello dentario de posibles caries.

Cuando se va destruyendo el ligamento periodontal la encía se retrae siguiendo al hueso hasta que quedan expuestas las raíces de los dientes, que tienen aspecto de cono. Si ese desnivel entre el hueso y el punto de contacto entre los dientes tiene más de 5 milímetros la encía es incapaz de rellenar la oquedad y se crea una especie de triángulo que se ve negro debido a la oscuridad de la boca.

Consecuencias de las troneras

Además de los problemas estéticos, los triángulos negros también alteran la salud bucodental:

  • Facilitan la acumulación de restos de comida entre los dientes, favoreciendo la presencia de la placa bacteriana y, por tanto, de gingivitis. Y si esta enfermedad no es tratada a tiempo aumenta a periodontitis, una dolencia ya irreversible.
  • Al perder el tejido que las recubre, las piezas dentales se debilitan causando:
    • Menor fuerza en la mordida.
    • Mayor movilidad en los dientes.
    • Mayor sensibilidad dental al frío, el calor o el dulce.
    • Edentulismo, con el tiempo las piezas podrían caerse.

Higiene dental y prevención

Como en el resto de enfermedades, se puede prevenir con hábitos cotidianos de higiene dental. Para ello es necesario cepillarse correctamente los dientes después de cada comida, no abusar de dulces o bebidas edulcoradas y realizar enjuagues bucales de forma periódica.

También hay que usar regularmente el hilo dental para eliminar la placa y los trozos de comida que se puedan quedar incrustados entre los dientes. Pero si sufres de este problema de encías es más recomendable que en vez de hilo dental utilices el cepillo interproximal, ya que facilita el acceso a la zona interior de la dentadura.

Asimismo, debes pasar dos veces al año por nuestras instalaciones para que examinemos la salud de tu boca y se establezca un plan de tratamiento para mantenerlo a raya.

Soluciones y tratamientos

En Clínica Pedroche primero te realizaremos un estudio clínico y fotográfico del estado de tu boca. Después te ofreceremos las mejores posibilidades para revertir tus problemas de encías y recuperar tu salud dental. En muchas ocasiones la solución es multidisciplinar al tener que combinar tres especialidades: la periodoncia, la ortodoncia y la estética dental.

  • Ortodoncia. Es la solución más completa, pero también la más prolongada ya que su mejora se produce poco a poco. Realinea los dientes corrigiendo irregularidades dentales, esqueléticas y faciales, lo que lleva a una mejora de la mordida, la respiración y la belleza de la sonrisa.
  • Periodoncia. Mantiene la salud de las encías que es lo que a la larga preserva la duración de los dientes.
  • Carillas dentales. Confeccionadas en porcelana, son pequeñas láminas que se colocan sobre la superficie del diente. Camuflan al original y brindan un aspecto más estético. Además, se adhieren mediante un cemento adhesivo que proporciona una fijación permanente.
  • Relleno de resina. Es un recurso estético que consiste en rellenar los huecos entre los dientes con composite rosa (el material que se utiliza en los empastes). Devuelve a la dentadura su imagen natural y ofrece una estabilidad duradera a los dientes.

Para cualquier duda o consulta, puedes ponerte en contacto con nosotros en el 915 27 29 16 o visitarnos en la Calle de Bustamante 45, 1ºG. Estaremos encantados de ayudarte a conseguir una sonrisa perfecta. Contamos con los mejores profesionales y te propondremos las técnicas más innovadoras y que mejor se adapten a ti.