Cirugía guiada en Implantes
Planificamos milimétricamente por ordenador antes de tocarte. Menos invasión, menos molestias, menos margen de error.
Planificamos milimétricamente por ordenador antes de tocarte. Menos invasión, menos molestias, menos margen de error.
Se planifica la posición exacta del implante sobre una imagen 3D del hueso (CBCT) y se traslada al quirófano con una guía impresa a medida. El implante no se coloca «a ojo»: se coloca donde se decidió en pantalla.
Eso cambia dos cosas para ti. La cirugía es mínimamente invasiva —menos molestias, recuperación más rápida— y se evitan estructuras delicadas como el seno maxilar, el nervio dentario o las raíces vecinas, que en cirugía convencional obligan a márgenes de seguridad más amplios.
Tiene sentido en tu caso si te reconoces en dos o más puntos:
No todos los implantes exigen cirugía guiada, pero cuando el caso lo permite, es la diferencia entre una intervención predecible y una que depende del pulso.
En Clínica Pedroche, en Calle Espalter 8, la cirugía guiada es el protocolo por defecto siempre que el caso lo admite. Planificamos en digital antes de citar al paciente para intervención, no al revés.
«No colocamos implantes con más tecnología. Los colocamos con menos incertidumbre.»— Método Integral Pedroche
Cómo trabajamos cada caso:
Si necesitas implantes y te preocupa el postoperatorio o la complejidad del caso, ven a una primera valoración. Te decimos honestamente si eres candidato a cirugía guiada o si conviene una vía distinta.
Antes de nada, el especialista lleva a cabo una valoración personalizada y exhaustiva del estado de la boca del paciente. Este examen oral, combinado con diferentes pruebas diagnósticas, permite determinar si la técnica de cirugía guiada es la opción más adecuada para llevar a cabo el tratamiento. Aquí no se deja nada al azar: cada detalle cuenta.
El proceso comienza con un escáner intraoral de última generación, que crea imágenes tridimensionales súper precisas de la boca del paciente. Estas imágenes, junto con un software CAD/CAM, permiten al implantólogo estudiar a fondo el hueso maxilar. Así, se identifica con exactitud el lugar ideal para colocar el implante, optimizando al máximo el tejido óseo disponible.
¿La ventaja? En muchos casos, esta tecnología ayuda a evitar procedimientos más complejos, como injertos óseos, que pueden alargar el tratamiento y hacerlo más invasivo. Todo está pensado para que sea lo más sencillo y efectivo posible.
Una vez que el estudio está completo, el mismo software se utiliza para diseñar y fabricar una férula quirúrgica. Esta férula actúa como una guía personalizada que garantiza que los implantes se coloquen exactamente en la posición y profundidad planificadas.
El día de la intervención, la férula quirúrgica hace su magia. Al usarla, se evita tener que abrir completamente la encía, como ocurre en la cirugía tradicional. Esto no solo reduce el tiempo de operación, sino que también minimiza las molestias y acelera la recuperación. Además, la férula permite al cirujano perforar únicamente hasta la profundidad necesaria, haciendo que el procedimiento sea lo más preciso y eficiente posible.
Mayor precisión: Resultados exactos y altamente predecibles.
Incisión mínima: Menos invasión y exposición del hueso.
Postoperatorio cómodo: Menos inflamación, dolor e infecciones.
Una cirugía guiada bien hecha no la resuelve un cirujano solo. Detrás hay un radiólogo interpretando el CBCT, un protésico planificando la corona y un especialista en encía valorando el terreno. En Clínica Pedroche están todos en el mismo edificio.
No, la cirugía guiada se realiza bajo anestesia local o general, por lo que no sentirás dolor durante el procedimiento. Tras la intervención, es posible experimentar ligeras molestias, pero suelen ser menores gracias a la precisión y mínima invasión de este método.
La duración es mucho más corta que en una cirugía tradicional. Dependiendo del caso, puede ser hasta un 70% más rápida, lo que significa que el procedimiento puede completarse en menos de una hora para un implante individual.
En la mayoría de los casos no es necesario dar puntos, ya que el método minimiza las incisiones en la encía. Esto reduce el trauma en los tejidos y contribuye a un postoperatorio más cómodo y rápido.
Es ideal para pacientes que necesitan una colocación precisa de implantes, especialmente en casos con poco hueso disponible, estructuras anatómicas complejas o cuando se busca reducir el tiempo y las molestias del procedimiento.
