Tratamiento para apiñamiento dental en Madrid
Más que dientes rectos: una sonrisa equilibrada y duradera
Más que dientes rectos: una sonrisa equilibrada y duradera
Los dientes se apiñan porque el maxilar no tiene sitio para todos. Y esa falta de sitio casi nunca es aleatoria: viene de un paladar estrecho, y detrás del paladar estrecho suele haber una respiración bucal marcada en la infancia que no desapareció en la adolescencia ni en la vida adulta.
Por eso, tratar el apiñamiento moviendo dientes por encima —o peor, extrayendo premolares para hacer hueco— soluciona el síntoma, no la causa. Meses o años después, los dientes vuelven a moverse.
En Clínica Pedroche invertimos el orden: primero ampliamos el paladar con expansión respetuosa, y después alineamos con ortodoncia invisible cuando el caso lo permite. Es lo que hace que el resultado se sostenga en el tiempo.
Si te reconoces en dos o más puntos, probablemente arrastras un problema de espacio, no de posición:
El apiñamiento que vuelve tras una ortodoncia no es mala suerte: es una señal de que la causa nunca se trató. Y las extracciones para «hacer hueco» no solo mueven dientes, cambian cómo respiras, cómo muerdes y cómo envejece tu cara.
En Calle Espalter 8, junto al Retiro, tratamos el apiñamiento como lo que casi siempre es: la punta visible de algo que empieza en el paladar y en la vía aérea.
«No hacemos hueco moviendo dientes. Recuperamos el espacio que la boca nunca llegó a tener.»— Método Integral Pedroche
Lo que nos hace distintos:
Si arrastras apiñamiento —o te han dicho que la solución pasa por extracciones—, ven a una primera valoración. Te decimos honestamente si tu boca necesita expansión, alineación, ambas cosas o algo distinto.
Tu primera cita es el pilar de todo el tratamiento. Realizaremos un estudio diagnóstico exhaustivo que incluye tecnologías como el escáner intraoral iTero y la tomografía computerizada CBCT. Esto nos permite analizar no solo tus dientes, sino la estructura ósea, la mordida y las vías aéreas, para diseñar un plan de tratamiento predecible y 100% personalizado.
La primera fase es expandir el paladar, ya que el apiñamiento se produce porque el paladar es pequeño y no tiene espacio para que los dientes puedan estar alineados. La segunda fase sería alinear los dientes para dar una estética a la sonrisa y armonizarla. Ambas técnicas de ortodoncia aportan beneficios en salud y estética.
Cuando nuestros dientes están alineados del todo y con espacio, facilitamos la limpieza diaria con cepillo dental e interproximales. Nuestra boca está más equilibrada por lo que los desgaste prematuros que restan longevidad a la boca, desaparecen. La boca está más armonizada y nos eleva la belleza facial. Nuestra vías aéreas tienen más calibre de aire, se amplían con nuestra ortodoncia.
Al finalizar la fase activa, entramos en la etapa de retención, fundamental para garantizar la estabilidad de los resultados a largo plazo. Nuestro objetivo es que tu boca tenga longevidad, lo mismo que tu cuerpo, previniendo el desgaste y futuros problemas relacionados con compresión de los maxilares.
Facilita una higiene óptima, equilibra tu mordida para frenar el desgaste y mejora tu función respiratoria
Potencia tu estética personal y recupera la seguridad para sonreír sin complejos
Disfruta de una mordida cómoda y equilibrada que te permite masticar sin molestias ni restricciones
Un tratamiento de apiñamiento bien hecho no depende solo del ortodoncista. Depende también del otorrino que valora tu vía aérea, del logopeda que reeduca tu lengua y del higienista que te acompaña semana a semana.
Es un tratamiento respetuoso con el cuerpo y las fuerzas que ejerce sobre los dientes son muy suaves y lentas, son poco dolorosas. Es normal sentir una leve presión los días posteriores a un ajuste, lo cual es señal de que el tratamiento funciona. Es una molestia temporal y perfectamente manejable que desaparece en poco tiempo.
La información más valiosa que debes saber es que intervenir a tu hijo por apiñamiento dental o por tener juntos los dientes de leche, debe ser en edades tempranas. En cuanto el problema esté, hay que abordarlo. Y no es un tema de estética si no de salud, sus vías aéreas están comprimidas y hay que expandir. Empezar entre los 5 y 6 es una buena recomendación.
Si tu hijo de 9 años y ya tiene apiñamiento hay que tratarle, no hay que esperar a los 12 años. Este hecho ya es obsoleto y no tiene evidencia científica. Tratar a un niño cuando tenga los dientes definitivos es tarde, ya que el 90% de su crecimiento craneofacial está conformado.
La duración depende de la complejidad de cada caso, pero un rango habitual es de 24 a 30 meses ambas fases. Si resolvemos un apiñamiento ligero podemos hacerlo en 12 meses. Tras el diagnóstico integral en tu primera cita, te daremos una estimación de tiempo precisa y detallada. Preferimos tratamientos con resultados duraderos y a largo plazo, con lo que los tratamientos rápidos de menos de 12 meses no son habituales en consulta.
El coste del tratamiento depende del diagnóstico y de la tecnología empleada. En tu cita de valoración, recibirás un plan de tratamiento detallado con un presupuesto cerrado. Disponemos de diferentes modalidades de pago para adaptarnos a ti, como el pago fraccionado en la propia clínica.
No. Gracias a las modernas y discretas soluciones de ortodoncia, cada vez más adultos deciden invertir en su sonrisa. Cuando eres adulto hacemos una prueba para ver el estado de tus encías y asegurarnos que está todo correcto para poder recibir el tratamiento de ortodoncia. Nunca es tarde para alinear tus dientes y mejorar tu salud bucodental.
