LOS 3 PROBLEMAS BUCALES QUE CAUSAN DOLORES DE CABEZA

Nos reunimos con nuestro paciente Ken en El Retiro, en Madrid, para charlar acerca de su tratamiento de Orthotropics: cómo ha sido su proceso con nosotros y cómo ha afectado a su rutina diaria y a su rendimiento. Ken es un deportista profesional de tiro con arco y se encuentra concentrado todo el año en el Centro de Alto Rendimiento de Madrid. Contactó con nosotros en diciembre de 2020 con un objetivo muy concreto y con toda una historia detrás. Te invitamos a conocer la conversación que tuvieron el Dr. Pedroche y Ken Sánchez Antoku.

En muchas ocasiones la aparición de dolores en otras partes del cuerpo es un síntoma de determinados problemas dentales. La falta de espacio en la boca produce limitación de los movimientos funcionales de la mandíbula durante la masticación, la deglución o la fonación. También genera una excesiva presión en la articulación temporomandibular que termina afectando a otras zonas corporales como la cabeza, el oído, la espalda o el cuello.

Para conocer si esos dolores tienen relación con la boca es necesario un diagnóstico profesional y, en caso de ser ese el origen, una rápida actuación. Al mismo tiempo, se recomienda a los padres cuyos hijos tengan dolores de cabeza, chasquidos en la articulación u obstrucciones frecuentes en los oídos que observen en qué momentos suelen aparecer y realicen una primera revisión de la boca del niño para comprobar su desarrollo, si hay una falta de espacio en la arcada dental o una incorrecta mordida.

En ocasiones cuando erupcionan los molares definitivos (muelas de los 6 años, muelas de los 12 años o muelas del juicio) hay picos de dolor de cabeza. A veces en los niños cuando erupcionan los primeros molares se ve una conducta de mordisqueo en la zona posterior de la boca como signo característico de este cuadro. Otras veces en niños, pero más frecuente en adultos jóvenes, aparecen dolores de cabeza repetitivos o permanentes durante varios meses.

Posibles causas bucales

MALOCLUSIÓN

La maloclusión dental es un mal desarrollo de las arcadas dentales que se caracteriza con una dentición que no está correctamente alineada. En ocasiones, a pesar de tener alineados los dientes, no se acoplan bien con los inferiores cuando se efectúa la mordida.

Se trata de una patología muy extendida entre la población joven. Se estima que el 75% de los niños y adolescentes presentan algún grado de maloclusión y un 37% sufre trastornos severos. A corto plazo, dicho problema bucal puede producir deformaciones en el paladar, desviaciones de la mandíbula, lesiones en el tejido gingival, asimetrías faciales y bucales, dificultades en la masticación y mal desarrollo del habla del niño, además de las alteraciones estéticas de la sonrisa.

Es muy importante destacar que a la larga genera desequilibrios en las estructuras musculares asociadas al cuello y a la espalda. El acortamiento de las cadenas musculares da pie a contracturas cervicales y de toda la espalda. Por esta razón, en los pacientes con maloclusión hay más incidencia de dolores de cabeza y cuello.

Tipos de maloclusión:

Transversales: Analiza los problemas de desarrollo en anchura de los maxilares. Se subdivide en dos variedades:

  • Mordida cruzada: Uno o los dos lados de la arcada superior ocluyen por dentro de la inferior.
  • Mordida de tijera: Durante la mordida los molares superiores quedan totalmente por fuera de los inferiores sin contacto.

Verticales: Analiza los problemas de desarrollo en altura al entrecruzarse los dientes de arriba con los de abajo. Tipos:

  • Mordida abierta: Existe espacio libre entre los dientes superiores e inferiores donde se mete la lengua
  • Sobremordida: La arcada superior cubre total o parcialmente la inferior al morder.
  • Desgaste dental: Hay una pérdida de esmalte y dentina provocada por rechinar los dientes.

Sagitales: Tiene en cuenta la posición de los molares permanentes en sentido anteroposterior. Es la más habitual que utilizan los odontólogos para una oclusión correcta y equilibrada. Hay tres clasificaciones:

  • Clase I: La mordida es correcta cuando los caninos y molares superiores se sitúan por detrás de los inferiores. Los maxilares están equilibrados.
  • Clase II: Los caninos y molares superiores están más adelantados con respecto a los inferiores. La mandíbula en este caso está retrasada, denominado también retrognatismo.
  • Clase III: Los molares inferiores se encuentran delante de los superiores. La mandíbula en este caso está adelantada, presentando una mordida invertida de los incisivos y un mentón prominente que da lugar a un prognatismo.

Causas de la maloclusión

Las maloclusiones dentales pueden estar ocasionadas por diferentes motivos:

  • Factores genéticos.
  • Dieta blanda con ausencia de masticación de alimentos duros.
  • Malos hábitos como chuparse el dedo, morder objetos, utilizar chupete más allá de la edad recomendada…
  • Mala posición lingual ejerciendo presión sobre los dientes o sin espacio en la cavidad bucal.
  • Pérdida prematura de piezas dentales por caries, traumatismos o agenesia (ausencia congénita de uno o más dientes).
  • Respiración bucal debido a que la lengua no cabe y el paciente necesita abrir la boca para tomar aire y la deja abierta la mayor parte del tiempo.
  • También se puede producir por un taponamiento nasal crónico que le impide respirar por la nariz.

Prevención y tratamiento

Para evitar la aparición de una maloclusión es esencial revertir los malos hábitos oro-linguales en los niños durante la primera infancia. Por otra parte, en el caso de pérdida de piezas dentales se colocan mantenedores de espacio temporales para que se respete el desarrollo natural de su boca. También es necesario un control médico sobre posibles anomalías respiratorias como rinitis o vegetaciones que puedan desembocar en alteraciones bucodentales.

Detectada la maloclusión, en Clínica Pedroche apostamos por el método Orthotropics que trata la vía aérea y expande los maxilares para dar más espacio y con una correcta oclusión. Es el único tratamiento hoy en día que tiene en cuenta la vía aérea proporcionando salud y calidad de vida al paciente desde el primer mes. El paladar se expande: la lengua tiene espacio, se abre más el canal de la vía aérea y los maxilares avanzan en la mayoría de los casos para equilibrar el perfil y dotar al paciente de una cara y una oclusión adecuadas a su estructura.

BRUXISMO

Es un trastorno dental involuntario que surge de una disfunción de la articulación temporomandibular (ATM) al contraer la musculatura mandibular apretando los dientes inferiores contra los superiores. Conocido coloquialmente como “rechinar de dientes”, provoca desgastes dentales y perturbaciones en las encías y es un problema que afecta, en mayor o menor grado, a un 70% de la población española.

El bruxismo puede ser:

  • Diurno o de vigilia: Se da durante el día y se caracteriza por apretar los dientes, pero raramente se rechinan. Existe un cierto control en este bruxismo al producirse en momentos de estrés o concentración ya sea por trabajo, estudio u obligaciones sociales.
  • Nocturno o del sueño: Ocurre durante el sueño apretando y rechinando los dientes. Es el más común y el más difícil de dominar, ya que no se cuenta con la conciencia necesaria para detener la acción.

Tipos de bruxismo

  • Céntrico: Es la contracción entre ambas mandíbulas y no desgasta los dientes, aunque sí que ocasiona sobrecargas musculares generando molestias y dolores.
  • Excéntrico: Además del apretamiento mandibular se realiza un rechinamiento o frotamiento entre los dientes. Se efectúa casi totalmente durante el bruxismo nocturno.

Tipos de pacientes que tienen bruxismo

  • Asintomático: Personas que presentan desgastes más o menos evidentes. No sienten molestias en cabeza, cuello, espalda o boca. A veces hay lesiones o desgastes dentales pequeños o muy grandes pero sin dolor.
  • Con dolor: Pacientes con muy poco desgaste dental en muchas ocasiones y otras veces con desgastes generalizados, pero se sienten tensiones musculares en cabeza, cuello o espalda. Son frecuentes cuadros de dolor de cabeza. También suelen presentar dolor en la ATM con chasquidos, bloqueos o limitación al masticar.

Causas del bruxismo

El rechinamiento dental puede deberse a diversos factores, aunque un alto porcentaje de bruxistas lo son por una maloclusión. Este es el punto de partida de la mayoría de los casos. Ahora bien, existen aceleradores que suman y no favorecen la patología:

  • Edad. Es frecuente en niños pequeños y está relacionado entre otras cosas con una respiración bucal. En adultos se asocia más con maloclusiones y malas posturas.
  • Estrés, ansiedad o nerviosismo.
  • Personalidad y factores psicosociales. La hiperactividad o los problemas psicológicos y emocionales pueden dar lugar a tensiones musculares faciales que están relacionadas con un mal descanso y una mala oxigenación del cuerpo.
  • Medicamentos, alcohol y drogas. El consumo de diferentes estimulantes o sustancias químicas puede conllevar efectos secundarios y alterar las facciones mandibulares.
  • Otros trastornos de salud. Puede estar relacionado con enfermedades como el Parkinson, la demencia y la epilepsia o afecciones del sueño como apneas, terrores nocturnos y desórdenes en el descanso.

Consecuencias del bruxismo

La tensión que ejerce el bruxismo sobre la mandíbula provoca diversos efectos negativos en nuestra salud:

  • Acortamiento de los dientes, los pacientes suelen tener el diente cada vez más pequeño.
  • Fracturas o roturas en las piezas dentales.
  • Desgaste del esmalte dental, provocando sensibilidad al calor, el frío o el dulce.
  • Dolor o inflamación mandibular (en los músculos maseteros y temporales).
  • Dolor en los oídos (dolor en la articulación temporomandibular).
  • Dolor de cabeza que comienza en las sienes o en la zona occipital.
  • Músculos faciales cansados o rígidos.
  • Lesiones en las encías.
  • Recesión gingival: encías cada vez más pequeñas porque el diente se muestra más por la parte superior.
  • Problemas de conciliación del sueño, microdespertares o insomnio.

Prevención y tratamiento

En pacientes asintomáticos podemos prevenir, con el uso de una férula de descarga, tensiones o sobrecargas en cabeza y cuello. Y en muchas ocasiones el paciente al estabilizar un problema crónico se beneficia aliviando tensiones en su cuerpo de las que antes no era consciente.

Orthotropics es una técnica de ortodoncia que combina perfectamente el desarrollo de la boca con la postura corporal. La posición del cuello incide directamente en la salud de la ATM, por ello es el tratamiento que recomendamos desde Clínica Pedroche para niños y adultos que presentan bruxismo y malas mordidas.

En pacientes con dolor orofacial, las férulas son el instrumento con el que tratamos la fase urgente del problema. Pero en muchas ocasiones precisarán luego de otros tratamientos, ya sean de ortodoncia, prótesis o implantes.

En pacientes con graves desgastes, las férulas son el elemento que descarga esa fuerza muscular tan intensa. Los tratamientos incluyen recomponer el desgaste dental con incrustaciones y carillas, además de la férula.

PROBLEMAS DENTALES

Además de la maloclusión y el bruxismo, las migrañas y las cefaleas pueden tener otros orígenes bucodentales como caries, dientes agrietados o muelas del juicio impactadas. Estas afecciones desarrollan en muchas ocasiones dolores de cabeza palpitantes, infecciones de oído, dolencias cervicales, mareos, náuseas o sensibilidad a la luz o el sonido.

Por eso, es trascendental mantener una perfecta higiene dental, realizarse revisiones periódicas y comunicarnos si se sufren dolores de cabeza, migrañas o alguno de los otros síntomas mencionados anteriormente para que podamos comprobar e identificar el problema.

Una boca sana redunda en tu bienestar general, cuida tu dentadura y disfruta de una mayor salud.

LA MASTICACIÓN Y SUS BENEFICIOS

Seguro que has escuchado más de una vez eso de: somos lo que comemos. Y si bien es cierto, también lo es decir: somos cómo comemos. ¿Eres de los que se toman su tiempo en la mesa? ¿O, por el contrario, engulles la comida por ansiedad o las prisas de nuestros días?

Masticar es una acción que realizamos rutinariamente y a la que no solemos prestar demasiada atención. Pero masticar correcta y suficientemente los alimentos es un acto fundamental para gozar de una buena digestión. Por el contrario, masticar inadecuadamente conduce a padecer acidez estomacal, obesidad, hinchazón abdominal, sobrealimentación y otros trastornos negativos para la salud.

La boca, el inicio de la digestión

Aunque no lo parezca, nuestra digestión comienza en la boca. ¡E incluso antes de masticar! Porque cuando vemos u olemos la comida nuestras glándulas salivales, que se encuentran por la parte interior de las mejillas y debajo de la lengua, comienzan a producir saliva. Nuestra naturaleza prepara la boca para recibir ese primer mordisco.

Después, los dientes se ocupan de cortar en trozos más pequeños los alimentos al tiempo que se van humedeciendo paulatinamente con la saliva. Esta contiene amilasa, una enzima digestiva que ayuda a descomponer los hidratos de carbono. Por ello, una correcta masticación permite que el bolo alimenticio, la masa formada por los alimentos triturados, se mezcle adecuadamente con la amilasa y se lubrique para facilitar la digestión. Gracias a ello se consiguen asimilar mejor los nutrientes y se acelera el metabolismo.

Sin embargo, si deglutimos alimentos poco masticados, la amilasa no tiene el tiempo necesario para actuar sobre los carbohidratos y el estómago se encontrará con porciones de comida más grandes y más compactas que le harán trabajar el doble para poder digerirlas. Es por esta razón por la que aquellas personas que comen deprisa sufren en más ocasiones de pesadez o ardor estomacal.

Pero no solo eso, ya que tomarse un rato para masticar la comida también estimula los receptores del gusto y el olfato, lo que a su vez provoca que el sistema nervioso parasimpático ordene a nuestros órganos la producción de jugos gástricos. ¡Todo el tracto digestivo tiene más tiempo para acondicionarse!

Beneficios de una buena masticación

  • Favorece la absorción de los nutrientes que contienen los alimentos al minimizar las dificultades para su buen metabolismo.
  • Reduce el estrés, ya que al masticar despacio y con la boca cerrada respiramos por la nariz y oxigenamos mejor el organismo produciendo una sensación de bienestar.
  • Disminuye el riesgo de atragantamientos. Esta es la tercera causa de muerte no natural en España. Cada año fallecen atragantadas unas 2.000 personas, el doble que en accidentes de tráfico.
  • Mejora la digestión y evita gastritis. La saliva produce un pH alcalino que equilibra los niveles de acidez del estómago, previniendo reflujos, gases o pesadez estomacal.
  • Evita la aparición de caries. Al mismo tiempo, la saliva elimina bacterias y microorganismos bucales y ayuda a que no se queden adheridas a los dientes partes de los alimentos ingeridos.
  • Se disfruta más de la comida. Comer es un placer, así que… ¿Por qué hacerlo a toda prisa? Deléitate con los diversos sabores y texturas. Tu cerebro te recompensará segregando dopamina y serotonina, causantes de sensaciones placenteras y de relajación.

¿Cómo debemos masticar?

Para masticar correctamente es indispensable una dentadura sana y fuerte. La pérdida de piezas dentales o muelas cariadas dificultan una buena trituración de los alimentos. Para eludir estos problemas hay que llevar una excelente higiene oral y realizarse revisiones odontológicas, al menos, dos veces al año.

Hay distintas teorías sobre el número de veces que se deben masticar los alimentos, pero la realidad es que cada uno requiere un tiempo distinto. Y es que no es lo mismo masticar un trozo de carne que una hoja de lechuga.

No obstante, se recomienda masticar cada porción de comida entre 10 y 20 veces, aunque este número debe variar dependiendo del tamaño del alimento o la edad y las condiciones físicas de cada persona.

También es importante comenzar a masticar cada bocado por un lado de forma alternante. La masticación unilateral favorece un desarrollo de la cara y conduce a asimetrías y desgastes desiguales de los dientes en cada lado de la boca. A veces, ese lado favorito o habitual de masticar no se hace de forma consciente, ya que siempre hay un lado más desarrollado que otro al igual que somos diestros o zurdos.

Recomendaciones:

  • Come sentado. Hacerlo de pie invita a masticar y tragar más rápido.
  • Contar las veces que masticas cada bocado puede resultar un trabajo tedioso. Si no puedes o quieres llevar la cuenta, mastica la comida hasta que sientas que ya está licuada o haya perdido por completo su textura original. Otra alternativa es contar los bocados de las cuatro primeras veces que masticamos en cada comida para crear un hábito.
  • Ingiere trozos pequeños, esto te ayudará a masticar mejor al no sobrecargar la capacidad de la boca y sentir la necesidad de deglutir rápidamente. Las personas que mastican de forma consciente cuentan que lo hacen ¡hasta con la sopa!
  • Con cada bocado deja los cubiertos sobre la mesa para concentrarte en los trozos que estás masticando en ese momento. ¡Disfruta de cada bocado!
  • Apaga la televisión y deja a un lado las revistas o el teléfono móvil para no distraerte. Si te concentras solo en tu plato comerás mejor y no excederás tus límites de ingesta.
  • Trata de no hablar mientras masticas porque esto hará que tiendas a tragar la comida más velozmente. Tómate tiempo para masticar y una vez hayas deglutido el alimento, sigue con la conservación. ¡Y nada de masticar con la boca abierta, por favor!
  • Antes de llevarte a la boca otra cucharada, termina primero la porción que estás masticando.

Obesidad y masticación

Son ya muchos los estudios y asociaciones nutricionales como The Obesity Society que han establecido sólidos vínculos entre el sobrepeso y una deficiente masticación. Su conclusión es que las personas que comen más rápido ingieren más cantidad de alimentos. Por eso, recomiendan a las personas con obesidad que mastiquen más lentamente y de forma consciente.

Esto es debido a que el aviso de que estamos saciados tarda unos 20-25 minutos en llegar desde que comenzamos a comer. Así, si se mastica rápido se ingerirán más porciones de comida hasta que las hormonas intestinales que son las responsables del apetito envíen al cerebro el mensaje de que ya es suficiente. Aumentar la masticación en cada bocado da el tiempo necesario a nuestro organismo para que nos alerte de que es el momento de levantarse de la mesa.

En base a ello, los habitantes de Okinawa (Japón) desarrollaron una técnica alimenticia llamada Hara Hachi Bu. Esta fórmula proviene del confucionismo y se basa en un autocontrol diario de calorías. Consiste en comer hasta estar en un 80% lleno y promueve una dieta rica en plantas antioxidantes, pescado y frutos secos.

Utilizan esta estrategia para evitar la obesidad sin pasar hambre y actualmente está muy extendida en la tierra del sol naciente. Su Índice de Masa Corporal (ICM) es el menor de los países desarrollados y ha llevado a sus ciudadanos a ser más delgados, más saludables e incluso a vivir más, pues Japón es la nación con mayor esperanza de vida del mundo.

En resumen, comer debe ser un placer diario y no una simple rutina. Hay que disfrutar de los alimentos y masticarlos bien para prevenir problemas y contar con una salud más robusta. Si quieres saber más sobre una correcta masticación ponte en contacto con nosotros, realizaremos un diagnóstico de varias especialidades, te contaremos el estado de tu dentadura y te daremos recomendaciones para una dieta equilibrada para que puedas alimentarte mejor.

masticar

LA PERIODONCIA, EL TRATAMIENTO QUE SALVA VIDAS

Las bacterias de la gingivitis y la periodontitis incrementan el desarrollo de enfermedades cardiovasculares. Una buena salud dental puede salvarte la vida.

Son varios los estudios que relacionan el sangrado de encías con los problemas cardiovasculares. Uno de los más exhaustivos fue publicado el año pasado de forma conjunta por la Federación Europea de Periodoncia (EFP) y la Federación Mundial del Corazón (WHF) en las revistas científicas Journal of Clinical Periodontology y Global Heart. Bajo el título de Periodontitis and cardiovascular disease: Consensus report, el informe verifica la unión que existe entre la periodontitis grave y los riesgos de sufrir infartos de miocardio y derrames cerebrales.

El infarto es la primera causa de muerte en España con, aproximadamente, un tercio del total de los decesos. Y según los datos de la Sociedad Española de Periodoncia (SEPA) en nuestro país el 59,8% de los adultos de entre 35 y 44 años sufre gingivitis y el 25,4% periodontitis. Pero la situación empeora en las personas de 65 a 74 años con un 51,6% con gingivitis y un 38% con periodontitis. Por ello, es necesario concienciar a la ciudadanía sobre la necesidad de cuidar sus dientes para proteger su salud cardiovascular.

¿Qué es la gingivitis?

La gingivitis es la primera fase de la periodontitis. Provoca irritación, inflamación y enrojecimiento en las encías, las cuales tienden a sangrar fácilmente durante el cepillado. A pesar de que suele tener un carácter leve, es necesario tratarla rápidamente para revertir el deterioro que provoca, ya que de lo contrario progresará hasta convertirse en periodontitis.

La principal causa de gingivitis es una deficiente higiene bucal, lo que lleva a la acumulación de placa bacteriana en los dientes y la calcificación después de esta para formar lo que llamamos sarro o placa dental.

Tipos de gingivitis:

  • Aguda: Es la más común y produce hinchazón y sangrado de las encías.
  • Descamativa: Se distingue al adquirir la encía un color más rosado de lo habitual. El paciente experimenta un sangrado abundante, dolor y una alta sensibilidad dental al frío y al calor.
  • Ulcerosa: Las encías tienen un color rojizo oscuro y se generan úlceras entre los dientes. También puede conllevar fiebre, dolor y cansancio.
  • No bacteriana: Los cepillados muy fuertes (puede ir acompañada por una recesión acusada de encías en la parte donde más se cepilla el paciente), periodos largos de estrés o los procesos hormonales durante el embarazo pueden provocar gingivitis sin que exista una alta tasa de placa bacteriana en la boca.

¿Qué es la periodontitis?

Si no se ofrece un tratamiento a la gingivitis, esta se agrava en periodontitis: una infección irreversible de la encía que deteriora los tejidos blandos y el hueso que sostiene el diente, ocasionando finalmente la pérdida de la pieza. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), esta enfermedad afecta al 10% de la población mundial.

Los síntomas más comunes son:

  • Mal aliento (halitosis).
  • Dolor al masticar.
  • Sangrado abundante al cepillarse los dientes.
  • Encías inflamadas, enrojecidas y con dolor al tacto.
  • Encías retraídas, lo que provoca sensibilidad dental.
  • Dientes flojos, con sensación de movimiento.

Tipos de periodontitis:

  • Crónica: Es la más leve y a la vez la más extendida entre la población. El deterioro dental que provoca avanza lentamente en el tiempo y puede ser revertido y contenido si es tratado por un dentista. Se manifiesta desde los 35-40 años.
  • Precoz o rápida: Como su propio nombre indica, es una dolencia que ocasiona una rápida pérdida del tejido periodontal. Tiene un marcado factor genético, por lo que si algún familiar ha sufrido esta enfermedad comunícaselo a tu odontólogo lo antes posible. El inicio se manifiesta en personas jóvenes de 18 a 35 años.
  • Necrosante: Suele darse en personas con el sistema inmune debilitado por ser enfermos de VIH, por tratamientos contra el cáncer o por desnutrición. Los músculos de las encías, los ligamentos y el hueso se destruyen velozmente por la falta de suministro de sangre (necrosis).

¿Por qué puede provocar un infarto la periodontitis?

Las bacterias que atacan las encías no solamente se radican en la boca, sino que gracias al daño que producen pueden entrar en el torrente sanguíneo y viajar por el cuerpo. Así, la bacteria Porphyromona gingivalis, responsable de las periodontitis, se ha encontrado en muchos análisis dentro de las placas de ateroma, es decir, las lesiones arteriales por altos niveles de colesterol.

Su circulación por la sangre hace que estas bacterias inflamatorias se alojen en otras partes del organismo, desencadenando la movilización de ateromas y provocando con ello obstrucciones coronarias que aumentan el riesgo de infartos de miocardio, ictus o anginas de pecho.

La Sociedad Europea de Cardiología (European Society of Cardiology) ha considerado a la periodontitis como un factor de riesgo de mortalidad y que debe ser tenida muy en cuenta a la hora de prevenir y tratar enfermedades cardiovasculares.

Además, se ha demostrado que la periodontitis también mantiene una relación bidireccional con la diabetes, ya que la respuesta inflamatoria que ocasionan las infecciones periodontales se asocia con el desarrollo de la resistencia a la insulina. Al mismo tiempo, un mal control diabético agranda hasta en un 50% las posibilidades de padecer periodontitis y perder piezas dentales.

Prevención, el mejor remedio

La mejor solución para evitar la gingivitis o la periodontitis es la prevención. Y solo se consigue con una correcta higiene bucal diaria. Incluso ahora que llegan las vacaciones, tiempo en el que todo el mundo suele relajarse y olvidarse de las rutinas… ¡hasta de cepillarse los dientes!

No olvides este verano:

  • Mantener una dieta sana y equilibrada.
    Cepillarte los dientes, como mínimo, dos veces al día de forma suave y en detalle, de arriba abajo y de atrás hacia delante. Mejor dos de calidad que más cepillados y sin profundizar.
  • Utilizar el hilo dental y los cepillos interproximales para remover los restos de comida en las zonas interdentales.
  • Realizar enjuagues bucales regularmente.
  • Dejar el tabaco.
  • Acudir a Clínica Pedroche, como mínimo, dos veces al año para que juntos diseñemos tu plan de tratamiento para mejorar la salud de tus dientes. Esto último es vital si quieres cuidarte, ya que cada persona es un mundo y hay que analizar diversos factores para ver cuál es el mejor para ti.

En caso de sufrir ya de gingivitis o periodontitis, visita de forma urgente nuestras instalaciones para que valoremos el estado de tu dentadura. Nuestro equipo de profesionales te realizará un estudio periodontal para medir la profundidad del sarro alojado en las encías y un análisis microbiológico para conocer cuáles son las bacterias que están dañando tu boca.

Existe un test que identifica las principales bacterias que son responsables de la periodontitis. Con esta rápida prueba PCR podemos dar tratamiento y seguimiento a la enfermedad periodontal.

Permite también al periodoncista evaluar correctamente y evitar el fracaso en un tratamiento de implantes (periimplantitis). Conocer la carga bacteriana presente en los surcos dentales ayuda a utilizar los antibióticos de una forma adecuada y minimizando su uso.

Los 5 patógenos más nocivos son:

  • Actinobacillus actinomycetemcomitans (Aa).
  • Porphyromonas gingivalis (Pg).
  • Prevotella intermedia (Pi).
  • Tannerella forsythensis (Tf).
  • Treponema denticola (Td).

Tras ello, te ofreceremos tratamientos mínimamente invasivos y técnicas innovadoras para limpiar a fondo el sarro y las bacterias acumuladas alrededor de los dientes y evitar daños al hueso circundante.

Recuerda: Llevar una correcta higiene bucal puede salvarte la vida. ¡Tus dientes son más importantes de lo que crees!

CUANDO VOY AL DENTISTA SIEMPRE TENGO CARIES Y ME CUIDO, ¿QUÉ PUEDO HACER?

Descubrir caries es uno de los mayores miedos que las personas tienen a la hora de ponerse en las manos de un dentista. Nadie quiere escuchar esa noticia. Sin embargo, se estima que el 95% de la población tiene o ha tenido en alguna ocasión una caries.

MUELAS DEL JUICIO - MAYO 2021

¿Qué es una caries?

Es una afección causada por los ácidos que produce la placa bacteriana depositada en las superficies dentales a partir de los restos de los alimentos. Esta situación desmineraliza los dientes y es capaz de destruir paulatinamente tanto el esmalte (el tejido más duro del organismo) como la dentina perforando poco a poco la pieza hasta llegar a la pulpa dental.

¿Qué la provoca?

Esta situación se origina por la combinación de varios factores:

  • Una deficiente higiene oral. Hay que lavarse los dientes después de cada comida y de forma correcta para evitar la generación de sarro, que es la acumulación de la placa bacteriana calcificada.
  • Azúcares y almidones (carbohidratos). Dichos alimentos favorecen la producción de ácidos por parte de las bacterias, por lo que su ingesta en grandes cantidades fomenta la formación de caries.
  • Características de la saliva. Las condiciones individuales (viscosidad, ph, volumen o cantidad de saliva...) varían el riesgo de caries en cada boca.
  • Pastas dentales. La aplicación de flúor y otras sustancias remineralizantes debe ser prescrito por su dentista tras analizar las características individuales de su dentadura. Determinar el nivel de riesgo para cada persona permite usar los productos más adecuados para combatir la acidez, hidratar o remineralizar según se necesite.

Prevenir desde la infancia

El mejor tratamiento para solucionar una caries es ¡no tenerla! Y para no tenerla es necesaria una buena educación sobre salud dental. Esta instrucción debe comenzar desde la infancia, enseñando a los niños los problemas derivados de una incorrecta higiene oral y las pautas de aseo necesarias para gozar de una dentadura fuerte y saludable:

  • Un cepillado debe ser:
    • lento (hay que tomarse unos minutos).
    • suave (masajeando dientes y encías).
    • de arriba abajo (desde la base de la encía al borde del diente).
    • de atrás hacia delante de la boca (llevar un orden limpiando primero muelas y luego dientes).
  • Limpiar ambas arcadas (dientes superiores e inferiores).
  • Tener especial atención en los espacios interdentales y la línea de las encías, donde se suelen acumular restos de comida.
  • Usar hilo dental en los espacios interdentales para eliminar el sarro o los restos de comida.
  • Cepillar la lengua de atrás hacia delante para eliminar los microorganismos que se adhieren a ella.
  • Cambiar de cepillo o cabezal eléctrico cada tres meses aproximadamente.
  • Limitar la ingesta de dulces y bebidas azucaradas, y si se toman hacerlo con las comidas y no como picoteo entre horas si no nos podemos cepillar.
  • Visitar cada seis meses al odontólogo para que controle nuestro riesgo de caries.

Niños y caries

Las caries son un problema bucal muy común entre la población infantil. Pueden producirse desde el mismo instante en que aparecen los dientes de leche. No obstante, como estos terminarán cayéndose y siendo reemplazados por los permanentes, existe la creencia de que estas caries no revisten gravedad.

Pero los dientes de leche son imprescindibles para que el infante pueda masticar. La masticación adecuada permite desarrollar la boca creando el espacio a los dientes definitivos que saldrán más adelante.

Una caries supone un riesgo de infección, es decir, los dientes de leche evolucionan las caries con rapidez y generan abscesos que producen dolor al masticar o pueden dañar el diente definitivo que se forma debajo.

Cuando se pierde un diente de leche demasiado pronto, el contiguo se mueve ocupando el espacio vacío, provocando que otras piezas adultas no encuentren sitio para salir generando apiñamiento dental.

Cuando ya se tiene una caries

Por lo general, las caries no presentan síntomas hasta que o bien se rompe un trozo del diente o la infección llega al nervio dental, produciendo un dolor agudo al enfermo. Sin embargo, uno mismo puede detectar que tiene una caries si observa las siguientes señales:

  • Cambios de color en los dientes.
  • Agujeros en alguna superficie del diente.
  • Sensibilidad al comer o beber alimentos fríos o calientes.
  • Dolor al morder alimentos duros.
  • Mal aliento (halitosis).
  • Infecciones bucales (inflamación en la encía o fístulas).

Una vez descubierta es importante no perder tiempo y acudir sin dilación al dentista. Si es una caries incipiente (agujero o desmineralización del esmalte), en Clínica Pedroche podemos reconstruir el tejido afectado con un empaste de materiales bioactivos. Se trata de una técnica odontológica mínimamente invasiva que consiste en eliminar el tejido de la dentina dañado para evitar su progresión y remineralizar la pieza.

Sin embargo, cuando la caries es mayor, ya hay que restaurar el diente por completo quedando un diente más frágil. Por esta razón es tan importante la prevención y un diagnóstico profesional temprano.

Test contra las caries

Actualmente existe un test capaz de determinar la tendencia natural que una persona posee de padecer caries. Tiene una fiabilidad del 98% y evalúa las características de la saliva y las condiciones del huésped (higiene y hábitos alimentarios). Se realiza en una sesión en consulta de 60 minutos y segmentamos al paciente en función de su riesgo, con una valoración que va del alto riesgo a bajo riesgo. Las pautas de prevención cambian en función de cada paciente.

Asimismo, también se puede detectar la caries mediante radiografías dentales intraorales, es decir, tomadas dentro de la boca del paciente:

  • Radiografía periapical: Con ellas se observa desde la corona hasta la raíz y sirve para comprobar la situación global del diente.
  • Radiografía de aleta de mordida: Consigue una imagen completa de las coronas dentales permitiendo ver si existen caries en el espacio interproximal, entre dos dientes.
  • NIRI: Sistemas de transiluminación que permiten detectar las descalcificaciones interproximales de forma temprana y sin radiación.

Hábitos y alimentación

Si sufres habitualmente de caries, te animamos a que refuerces tu higiene bucal con mejores cepillados y el uso regular de enjuagues e hilo dental. Al mismo tiempo, revisa tanto tus hábitos como tu alimentación.

Y es que hay ciertas conductas cotidianas que aumentan el riesgo de desarrollar caries:

  • Fumar o tomar alcohol: Acrecienta la sequedad bucal ayudando a la proliferación de microorganismos.
  • Consumir ciertos fármacos: Antidepresivos, antihistamínicos o inhaladores también generan sequedad y jarabes y pastillas para la tos endulzantes aumentan el riesgo de caries.
  • Piercings: el roce continuo del pendiente sobre los dientes y encías puede dañarlos.
  • Cepillarse muy rápido los dientes: Al menos dos veces al día debemos realizar un cepillado de todas las superficies durante cuatro minutos.

En cuanto a la alimentación, llevar una dieta sana y equilibrada favorece una buena salud dental. Para ello es bueno reducir la ingesta de:

  • Alimentos ácidos y cítricos.
  • Dulces y golosinas.
  • Frutas confitadas.
  • Cereales azucarados.
  • Bebidas con azúcares añadidos.
  • Bebidas isotónicas
  • Zumos envasados.

Por otra parte, te recomendamos incrementar la incorporación de alimentos que ayuden a neutralizar los ácidos naturales y a producir saliva:

  • Lácteos.
  • Beber muchas veces pequeñas cantidades de agua.
  • Edulcorantes que estimulen la producción de saliva.
  • Zanahorias.
  • Manzanas.
  • Apio.
  • Huevos.
  • Legumbres.
  • Espinacas.
  • Pescados azules.