Las bacterias que viven en la boca pueden llegar a este órgano a través del flujo sanguíneo, y algo tan simple como cepillarse los dientes podría dar vía libre a esas bacterias, especialmente si la boca no está bien cuidada. Una boca con mala salud dental tiene una presencia mayor de gérmenes y las encías se lesionan con facilidad. “La acción del cepillado puede abrir heridas en el tejido y a través de ellas penetrar las bacterias” dice el estudio.

Las cinco enfermedades orales utilizadas por los investigadores para determinar el riesgo cardiaco son: Pericoronaritis, infección situada alrededor de los terceros molares. Gingivitis, o inflamación de las encías. Ausencia de piezas dentales, quienes carecen de dientes no pueden masticar bien la comida, y por consiguiente no asimilan tan bien los nutrientes saludables para el corazón o la fibra. Restos de raíces, lo que significa que los dientes del paciente estaban en tan mal estado que sólo ha permanecido la punta de la raíz. La caries.

Se recomienda que todos aquellos pacientes con una mala salud oral acudan a realizarse exámenes cardiacos aunque no presenten síntomas de enfermedad coronaria.