TRATAMIENTO DE IMPLANTES CON SEDACIÓN: CUANDO LA ODONTOFOBIA TE IMPIDE CUIDAR DE TU SALUD

Nos reunimos con nuestra paciente Carmen en El Retiro, en Madrid, para charlar acerca de su tratamiento con nosotros, un tratamiento de implantes con sedación con el que superó su odontofobia y el miedo a una cita dental. Os contamos la conversación que tuvieron el Dr. Pedroche y Carmen Gila.

Carmen es una paciente que sufría odontofobia y el miedo le impedía iniciar un tratamiento para devolver la salud a su boca. Cuando nos visitó, el Dr. Pedroche y ella conectaron enseguida y gracias a la sedación consciente y al gran trabajo del equipo, Carmen pudo terminar su tratamiento y viene a consulta con total seguridad y confianza. ¡Es una valiente! Supero su fobia y vuelve a sonreír. Nos cuenta su historia para superar su odontofobia. Seguro que mucha gente se siente identificada, esperamos que su historia contagie a más personas que pasan por esta situación.

Dr. Pedroche: Carmen buenos días, ¿cómo nos conociste?

Carmen Gila: Fue a través de las redes. Lo que me llamó la atención muchísimo, fue que leí “utilizamos sedación”, y a mi se me encendió la bombilla, lo mío era auténtico pánico, pavor, pensé que con la sedación será más llevadero. Si, fue a través de las redes.

Dr. Pedroche: Cuando viene una primera visita como fuiste tu, y desde agenda me indican que es una persona que tiene mucho miedo, que tiene odontofobia. Para mi, la gran duda era cómo consigo conectar con estas personas porque muchas veces eso es un muro. Es decir, si tu te encuentras a una persona que sabes que no ha podido cuidarse su salud porque el miedo ha hecho que descuide algo importante y le ha generado un problema de estética, de comodidad, de salud…. Yo no sabía cómo podíamos conectar y yo sentí que tu y yo en esa primera visita, conectamos.

Carmen Gila: Si, yo también me fui muy tranquila porque primero: tenía que pasar la vergüenza de mostrar hasta el punto que tenía desmejorada la boca por dejadez y por miedo. Tenía que mostrarte mi boca, tenía que decirte con la edad que tengo, como una niña, que era superior a mis fuerzas. Que incluso la decisión de ir a la primera consulta me llevó tiempo, muchísimo tiempo.

Y yo creo que desde el primer momento conectamos, me dio seguridad.

Dr. Pedroche: Desde el primer momento te sinceraste y explicándome las cosas, y reviviendo la situación, te viniste abajo y rompiste a llorar. Si hubiera pasado, no me habías dado la confianza de contarme cosas que me podían permitir tratarte.

Carmen Gila: Yo me derrumbé porque dentro del deterioro de la boca, te tenía que contar que yo estaba en un estado emocional flojo, incluso físicamente, porque a mi el tener la boca fea o mal, me suponía mucho.

Dr. Pedroche: Me imagino que te habrá limitado muchas veces.

Carmen Gila: Muchísimo, muchísimo. Pues salir, porque tenía que tener siempre la boca cerrada por vergüenza a mostrar la boca que tenía entonces. Ante esa situación, no salía. A mi personalmente me limita, como mujer eres presumida, te gusta ir guapa y tener la boca así me limitaba muchísimo a relacionarme, a sonreír. Yo recuerdo sonreír a carcajadas o reírme enseguida de empezar el tratamiento.

Recuerdo que el primer evento dónde fui, con mis dientes super bonitos (no sé si lo recordarás José Luis), la boda de mi hija.

Dr. Pedroche: Si, si me acuerdo.

Carmen Gila: Estaba todo el rato con la sonrisa puesta

Dr. Pedroche: Claro, y te lo notó la gente. Te vi muy guapa el otro día cuando me enseñaste las fotos que te tomaron de la entrevista, y también lo he notado yo cuando te he tomado fotos en la consulta y evidentemente ves que la expresión de la cara cambia.

Carmen Gila: Si, todo el mundo lo dice, ahora estamos con mascarillas, pero el sonreír me da una seguridad, el hablar con alguien…

Dr. Pedroche: Al final, las relaciones sociales y familiares son esenciales. Uno de los temas que se publican con frecuencia, es que en los sitios dónde se viven muchos años, (y vivir muchos años, significa que nuestros dientes tienen que durar más), en sitios como Cerdeña dónde hay una longevidad muy grande porque invierten mucho tiempo estando en la plaza del pueblo hablando con amigos, compartiendo momentos con la familia, comen sano, es decir, las cosas sencillas dan calidad de vida.

Carmen Gila: Recuerdo tal complejo que limité las salidas, recuerdo incluso si teníamos alguna reunión familiar dónde se comía, yo siempre intentaba comer escondida, y ahora como con total tranquilidad, presumo de boca, sonrío... es una maravilla.

Ya os lo comenté, una de las decisiones más importantes que he tomado es el haberos conocido, el haberme puesto en vuestras manos.

Dr. Pedroche: Me sigue sorprendiendo, a mi generación internet nos cogió sobre la marcha, que una persona te conozca, te contacte, porque yo estaba acostumbrado a las relaciones, alguien te recomienda porque te ha conocido: te recomiendo que vayas a este dentista que es genial.

Carmen Gila: Las redes si las usas bien, son una maravilla. Cuando yo me plantee no puedo seguir así con esta calidad de vida, primero por salud, segundo por estética para encontrarme bien, tengo que buscar un médico especialista que me quite el miedo y que pueda ir a la consulta sin temblar.

Dr. Pedroche: En mi opinión, te di la confianza y conectamos. Pero influye también la persona que está. Nuestro anestesista, por ejemplo, (yo he trabajado antes con varias personas), él es especialmente sensible, cuidadoso en su trabajo, como te explica, como está pendiente de ti, de cogerte la mano. Tú no te das cuenta cuando estás dormida en la sedación, pero para mi es una persona que me ayuda en mi trabajo un montón. Luego claro está, Eduardo, el Dr. Quero... (Risas)

¿Cómo ha sido el desarrollo del tratamiento, dándote el miedo, tienes que venir muchas visitas para hacer un tratamiento complejo como el tuyo? ¿Cómo lo viviste?

Carmen Gila: Efectivamente, como todos sabíais el miedo que yo tenía porque lo comentabais en vuestras reuniones, bueno, no hace falta ni que lo comentarais, (risas) llamaba a la puerta y la chica de recepción me decía ¿te puedo ayudar? Y yo con la cara descompuesta las primeras veces. Hasta el punto que necesito coger la mano de alguien en el momento que duraba la intervención, y claro, soportar que una paciente esté durante media hora con la mano apretándola y no es tu familia, me da esa seguridad y el trato con vosotros es tan humano….

Dr. Pedroche: A cualquier persona nos gustaría que se adaptasen a nuestras necesidades. No se puede hacer lo mismo contigo que con la persona que viene después porque puede tener otra forma de ser.

Carmen Gila: Y no ves la frialdad de que esta persona está haciendo su trabajo y no le importa que tu estés agobiada, nunca, nunca lo he notado.

Dr. Pedroche: Al final, somos 11 personas en la consulta y siempre he buscado un perfil de personas que entiendan eso, que tenemos que escuchar al paciente, observar, intentar que te des cuenta que podemos ayudarte con tu problema y al final que tengamos un compromiso que nos permita que sea una relación a largo plazo.

No me gusta hacer un tratamiento y que luego no te llame a revisión, a mi lo que me interesa es que te dure y que te cuides, y que luego eso te puede dar un resultado y creemos un vínculo.

Carmen Gila: Si, hemos creado un vínculo, yo no sé con los demás pacientes, pero personalmente con vosotros he creado un vínculo muy bonito que con mi debilidad (risas), tengo mi debilidad, cuando voy a la consulta y no está [Carmen hace referencia al Dr. Quero nuestro especialista en estética con el que ha creado una muy buena relación], todo el equipo, a ti ya no te cuento, pero la tranquilidad, la confianza de que esto me lo vais a solucionar, el miedo se me pasó...

Dr. Pedroche: Para mi eso es lo más importante, que ahora te permita que si vienes a continuar revisión, una limpieza o un mantenimiento...

Carmen Gila: Si, si, voy tranquilamente.

Dr. Pedroche: Que al final, eso te aporte un beneficio a largo plazo. Ese es el objetivo de todas las cosas que hacemos, eso es lo que quiero ofrecer.

Carmen Gila: Por lo menos, el miedo no lo tengo. Y sonreír, sonrío mucho. Estoy tan agradecida y he ganado en confianza.

Dr. Pedroche: Para nosotros es una satisfacción, y lo que más me satisface de mi trabajo es cuando me dices: “Yo puedo sonreír”

Carmen Gila: Es que yo no abría la boca, tu sabes lo que es una persona vivir 24/7 sin abrir la boca por un determinado complejo.

Dr. Pedroche: El sentir que medicamente te hemos aportado vale más que cualquier cosa en nuestra profesión.

Carmen Gila: Sonreír, te parece poco...

Dr. Pedroche: Pues esto, nos hace muy felices

Carmen Gila: Ir a la clínica y saber que desde el primero al último la atención es exquisita en el sentido de que ya formas parte de ellos. Vas a menudo…

Dr. Pedroche: Si yo tuviera que elegir una característica tuya es la valentía.

Carmen Gila: Muy valiente (sonríe)

Dr. Pedroche: Si, porque a pesar del principio, al final, has superado ese miedo y es un esfuerzo de valentía tuyo.

Carmen Gila: Si, y no es el primer caso, no soy una excepción. Conozco a muchísima gente: “Yo me he abandonado la boca porque es que es horrible”, “Pánico, sólo de pensarlo, me descompongo”, y eso era lo que me pasaba a mi.

Dr. Pedroche: Es contraproducente como muchos otros temas que a veces, por miedo, por estrés, las personas en la vida no afrontamos esos miedos, en el trabajo, en otras situaciones. Y todo va condicionando tu salud de una forma o en otra.

Carmen Gila: Para mi es muy importante la salud, la estética también, pero sobre todo la salud.

Dr. Pedroche: La estética se puede conseguir de muchas formas, pero lo importante es entenderte, entender tu cuerpo, tu boca para podernos adaptar al ritmo que necesita tu naturaleza.

Carmen Gila: Pienso que si no hubiera acudido en ese momento, quizá ahora no tendría ninguna pieza.

Dr. Pedroche: Hubiésemos tenido que abordar el tratamiento de otra forma, podría haber sido más difícil.

Carmen Gila: Yo estoy convencida de que hubiera perdido todas las piezas por abandono del momento dónde yo voy al dentista. Pero encantada vuelvo a repetir con el equipo, con la atención, vuelvo a sonreír….

Dr. Pedroche: A mi equipo y a mi nos encanta que nos digáis como me dices ahora que a gusto me he sentido, como te has sentido de acompañada, que me has dejado apretar tu mano, …

Carmen Gila: Si, si, porque actúas como un niño en ese momento, pero luego actúas como un adulto y pienso que a la persona que me está atendiendo en gabinete no tiene por qué estar con el succionador y yo con una mano que me tiene cogida. Pero a mi esa mano me da una tranquilidad inmensa.

Dr. Pedroche: Claro, pero eso es lo que se respira en el equipo y es lo que necesitáis cada paciente. Nos tenemos que adaptar a vosotros. Si no os entendemos, nunca vamos a tener un buen diagnóstico y un buen tratamiento.

Carmen Gila: Debe ser una experiencia terrible ir al dentista y que además te produzca todavía más pánico

Dr. Pedroche: Si, imagínate lo que sería atenderte así con miedo, lo que tu percibes, y lo que debe ser para el profesional que lo haga.

Carmen Gila: Cuando lo hablo con los míos, siempre lo he dicho, la atención, no eres uno más, eres Carmen. Y desde que pones el pie en la consulta eres Carmen con sus historias, sus dudas, y eso es lo que a ti personalmente y al equipo os hace grandes, porque tú no el eres el paciente número tal, y hace bastante.

Dr. Pedroche: Gracias, ese es el objetivo que queremos que se note.

Carmen Gila: Conmigo lo habéis conseguido (risas) Voy a la consulta y es como ir a ver a la familia.

Dr. Pedroche: ¿Tu también eres de contar chistes como lo hacía tu padre? Cuéntame uno.

Carmen Gila: Soy bastante mala, me hundes. (risas)

Dr. Pedroche: (risas)

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