Unos padres desesperados.
Un niño que está cansado, que no puede respirar, que todo el día está con la boca abierta para coger aire. Sus ojos cansados y hacia abajo, lo dicen todo…. es uno de los casos de más colapso que ha pasado por nuestra consulta.
Buscan varias opiniones de diferentes dentistas, en total 4, están preocupados por su hijo y para su sorpresa acaban encontrando las siguientes conclusiones:
- 3 dentistas les dicen que no hay que hacer nada, uno que espere a que se le caigan los dientes a los 11 y otros 2 que nada, que está perfecto. Como detalle, al mirar sólo los dientes del niño que son de leche, todos están alineados y juntitos, por eso la conclusión que les transmiten.
- Como podéis suponer los cuartos somos el equipo del Dr. Pedroche dónde después de ver la radiografía y ver el colapso, la lengua, los adenoides y todo lo que va sumando, les contamos a los padres lo que sucede: que su hijo necesita expandir su paladar para poder ganar salud y que los dientes definitivos, que están por venir, quepan en esa boca tan pequeña.
Los dientes de leche siempre son más pequeños, y si están alineados y juntos, obviamente que los definitivos no caben.
Pero llegados a este punto, nos ponemos en el lugar de los padres y pensamos, solo 1 de los 4 nos ha dicho un diagnóstico diferente… ¿Qué hacemos? ¿Quien lleva razón?
Y es que la diferencia principal está en cómo observar el caso y por supuesto, estar actualizado en odontología basada en vías aéreas. Todo avanza, y la odontología también.
El resto es ver cómo las caras de nuestros pacientes más colapsados cambian en pocos meses.