«Mi hijo no puede cerrar bien la boca”
Este fue el motivo de consulta. Pero la causa era más profunda.
Un niño de 9 años con respiración bucal mantenida, lengua mal posicionada, labios que no contactan y una mordida abierta en formación.
Todo eso está conectado.
Respirar por la boca no solo cambia el descanso.
Cambia la forma de su cara.