¿Te han dicho que tu única opción es operarte?
Este caso demuestra que no siempre es así.
Una paciente de 28 años con un maxilar muy comprimido, con prognatismo (mandíbula adelantada) y mordida casi invertida.
Durante 14 meses trabajamos con un protocolo de expansión lenta que creó un 25 % más de espacio en la boca, permitiendo una mordida más funcional… y una cara más armónica.
Sin cirugía.
Hoy, solo falta cerrar los espacios con alineadores invisibles que es la fase en dónde damos la estética a la sonrisa.
Esto va de salud, de respirar mejor y de recuperar la armonía facial.