ORTODONCIA, MUELAS EL JUICIO Y ATM: CUANDO ERES PADRE, MADRE Y ESTÁS BUSCANDO RESPUESTAS A LA SALUD DE TUS HIJOS.

Nos reunimos con nuestra paciente Pilar en El Retiro, en Madrid, para charlar acerca de la relación de confianza de muchos años como paciente, y como madre preocupada por la salud de sus hijos. Ella buscaba respuestas a lo que le pasaba a su hija y nos encontró.

Pilar es una paciente que acudió a nosotros por un tratamiento de ortodoncia para su hija. El caso de su hija también derivó en problemas de ATM cuando salieron las muelas del juicio, algo muy frecuente al terminar las ortodoncias. Para ella, venir al dentista es parte de su calendario de revisiones médicas y agradecemos mucho su implicación en prevenir su salud. La prevención para ella es oro y cuánta razón lleva, como decía Lao Tse “Diez gramos de prevención equivalen a un kilogramo de curación”

Dr. Pedroche: Pilar, vamos a tener una conversación de amigos, de algo que es muy bonito que es una amistad que ha surgido de una relación que en principio era profesional, médica.

Pilar Rubio: (ríe) Si, si, es cierto.

Dr. Pedroche: Cuéntanos cómo nos conociste, Pilar.

Pilar Rubio: Yo tenía que poner a mi hija los brackets e iba buscando un dentista y de pronto en el buzón veo una revista de tu clínica. Y pensé vamos a pasarnos. Fuimos, nos hicisteis el estudio, me distéis mucha confianza y a raíz de ahí empezamos primero con Paloma y al poco tiempo me metí yo (ríe). Me llamo mucho la atención que nada más ver a la niña…

Dr. Pedroche: Creo que estamos pensando lo mismo porque también me llamó la atención cuando lo comentaste. Para mi era algo normal el darme cuenta de esos detalles, pero la sorpresa que te generó, siempre me acordaré: el detalle de la espalda.

Pilar Rubio: Y de la cadera...

Dr. Pedroche: Efectivamente

Pilar Rubio: Tenía también el hombro echado hacia adelante y tenía una dismetría en la cadera.

Dr. Pedroche: Es decir, viniste a consultar acerca de los dientes de tu hija y también te comenté que veía una diferencia en la postura, en el hombro, en la cadera, y que a ti te dejó sorprendida, decías: “Yo no hago más que regañarla porque se le cae la cartera y le digo, niña, estírate, estírate”

Pilar Rubio: (ríe) Si. Que vaya al dentista y me hable de problemas de traumatología, me sorprendió muchísimo y evidentemente, era cierto. No somos conscientes, pero el tema de la boca, influye mucho en determinadas cosas de nuestro cuerpo, en la espalda…

Dr. Pedroche: Es una articulación y es una parte que está dentro del cuerpo. ¿Qué nos pasa muchas veces a los dentistas? Que sólo nos han enseñado a mirar dientes y cuando empiezas a mirar un poco más allá del cuerpo te preguntas cómo no he podido hacerlo antes y evidentemente, la boca ancla o desancla muchos equilibrios del cuerpo. Nosotros aprendemos mucho de vosotros como pacientes, y cuando os escuchamos, a mi me ha hecho evolucionar y yo no trabajo igual que trabajaba hace veintitantos años. Escuchando lo que a ti te va bien o lo que te va mal, si luego eres capaz de sacar conclusiones evidentemente, evolucionas.

Una de las cosas que me gusta es que apreciéis es ver la preocupación que tenemos por aportar salud a vuestro cuerpo.

Pilar Rubio: Es que efectivamente lo hacéis, porque Paloma a partir de los brackets, después del blanqueamiento, dice que le dio mucha seguridad. Está encantada, vamos.

Dr. Pedroche: Si, es un aspecto estético que satisface mucho y al final, es la guinda del pastel. Y me alegro porque a veces no somos capaces de entender cuánto puede limitar a una persona un problema estético, de relaciones sociales… El tema estético se luce mucho, pero hay otras cosas también importantes como por ejemplo, vamos a hablar de las muelas del juicio de tu hija.

Te digo que te lo voy a preguntar porque me gustaría enfocar la evolución de tu hija como parte de mi evolución personal. Es decir, antes me has dicho que te acuerdas mucho de un primer aparato que llevó ella. ¿Qué aparato era?

Pilar Rubio: Un disyuntor, porque antes de los brackets había que solucionar su paladar estrecho, tenía una boca pequeña.

Dr. Pedroche: Esa boca pequeñita, lo solucionamos porque a nosotros nos enseñaron en la Universidad a quitar dientes si no cabían en la boca, esto a mi no me cuadraba, yo no estaba de acuerdo con quitar dientes y me incliné más por hacer otro tipo de tratamientos entre ellos el disyuntor para conseguir espacio en la boca. Y durante años he estado satisfecho. He alineado la boca de tu hija, es armónica, como me dices, se luce con su blanqueamiento.

A mi me paso con varios pacientes, entre ellos con tu hija, que cuando le salen las muelas del juicio a los 18 años. Cuéntanos en el caso de Paloma, ¿qué le pasa?

Pilar Rubio: Empieza a tener dolores de cabeza, las muelas las tiene enterradas, no iban a salir. Y tuvisteis que hacerle una cirugía, y por cierto una muela te dio trabajo.

Dr. Pedroche: Tu hija es un caso que nos pasa con muchos pacientes y sería un caso muy bonito para enseñar en la Universidad de odontología. ¿Por qué? Me di cuenta con ella y con otros pacientes que con mis tratamientos convencionales conseguía desarrollar y alinear dientes, pero llegan las muelas de juicio y no cabían por ningún lado. Estaban puestas casi en el tercer piso.

Cuando yo me meto a realizar esa intervención quirúrgica para sacar la muela del juicio me costó. Son intervenciones muy difíciles porque había tan poquito espacio que ni ves las muelas. En cambio, en el momento de quitarlo descomprimes tanto la boca…

Yo te pongo un aparato porque los dientes no caben y es una boca pequeña, desarrollo, y sigue siendo pequeña y al salir las muelas del juicio se comprimen los nervios que generan dolor de cabeza. Entonces es cuando te das cuenta que todavía no estábamos desarrollando suficientemente las bocas, porque en el momento que le quitamos las muelas del juicio a tu hija, se le quitan los dolores de cabeza, cambia algo en su cuerpo, y además me lo dijo de una forma así: “Me has quitado una presión”. Escuchamos al cuerpo y además aprendemos de vosotros, los pacientes, que son los que nos contáis esas sensaciones, entonces en ese momento pensé que me estaba quedando corto.

Y ahora hemos dado un paso más adelante con la técnica Orthotropics en la que aún desarrollamos más en anchura y sobre todo hacia adelante para intentar prevenir esos problemas de falta de espacio, de compresión y de mala respiración. Gracias a bocas como las de tu hija, hemos aprendido mucho para ayudar a otras personas que tienen problemas graves de salud.

Pilar Rubio: Además, tú siempre estás innovando. Me he dado cuenta que siempre estás a ver cómo puedo conseguir esto. Me gusta mucho ir a la clínica porque para sois como una familia. Me encanta, voy a la clínica y me encanta. Voy con una tranquilidad, porque decir voy al dentista, a nadie le gusta porque claro ¿a qué vas? Te van a hacer cosas en la boca que no es de buen gusto, pero yo voy, y voy con esa tranquilidad, me siento en el sillón y voy relajada. Me explicas todo muy bien, vamos, que estoy encantada (rie)

Dr. Pedroche: Gracias. (sonríe) Me gusta cuando me das esa apreciación de la dismetría, porque observamos para provocar un cambio en el cuerpo y esperar esa respuesta. Pero luego hay un factor muy importante que es mérito tuyo: el factor tiempo y la perseverancia.

Por un lado, has invertido tiempo en cuidar a tu hija para conseguir unos resultados que no llegan de la noche a la mañana, tú estás haciendo lo mismo, te estás cuidando, eres súper constante en tus revisiones. Si ves algo que se estropea o se deteriora quieres prevenir, quieres cogerlo a tiempo. Te has ido cuidando, hemos hecho una serie de cambios en tu boca. Y esa perseverancia, esa relación a largo plazo, para mi es muy importante, ¿Por qué? Porque denota tu interés en quererte cuidar, esa constancia en mantener lo que tienes y eso es mérito, como hace una madre en muchas otras cosas.

Pero hay veces que los padres en general, queremos algo más rápido, más inmediato: “Quiero un invisalign que mi hija no sufra… que invisalign es una opción más de tratamiento, pero no debe ser la única opción. “Vamos a ponerle algo fácil, rápido, estético y bonito”. La inmediatez con la que queremos vivir hoy en día, un selfie, todo en el momento…

Los cambios en el cuerpo, van despacio.

Pilar Rubio: Si, necesitan su tiempo.

Dr. Pedroche: Y eso es lo que luego realmente da un resultado más estable y produce cambios. Esto, a veces, no todo el mundo lo quiere escuchar.

Pilar Rubio: Pues yo lo siento por ellos, pero esto es como todo.

Dr. Pedroche: Si, es como todas las cosas, hay que tener una sintonía, y nosotros intentamos siempre cuidar y desarrollar. Siempre pongo un ejemplo que a mi me parece muy bonito que es el del bonsái, de cómo cuidamos el árbol, como nos adaptamos al desarrollo y evidentemente a veces no es para todo el público. Pero cuando me dices algo bonito como que le he quitado el dolor de cabeza a tu hija, yo necesito esa satisfacción, sentir que os hemos aportado algo bueno.

Pilar Rubio: Claro, no puede ser todo rápido, tiene que llevar su tiempo, porque además la boca hasta que se desarrolla, depende de lo que te hagas. Necesita un tiempo para que se cure, para que se vaya generando... A mi me costo generar hueso para luego ponerme el implante. ¿Te acuerdas? Porque mi cuerpo es diferente que otros cuerpos.

Dr. Pedroche: Hay que darle tiempo. El implante inmediato en un día, hay ocasiones en las que puede valer, pero no vale para todo el mundo. Como quiera correr mucho, no me estoy adaptando a las condiciones de tu cuerpo.

Pilar Rubio: Si, exacto.

Dr. Pedroche: ¿Sabes de que me acuerdo mucho? Cuando lo de tu hija le dijiste a tu marido: “Hay que hacer un esfuerzo, lo necesita la niña, pero lo vamos a conseguir. Lo vamos a hacer porque necesita el tratamiento”

Pilar Rubio: Si, es verdad.

Dr. Pedroche: Me motiva ver tu grado de implicación.

Pilar Rubio: Si, porque la boca (mucha gente no sé si lo pensará), la boca es super importante para todo el resto de la salud del cuerpo. Para mi. Lo he aprendido con los años, también tengo que decirlo.

Dr. Pedroche: Yo también porque no me lo enseñaron así.

Pilar Rubio: Yo no lo sabía. Poco a poco he ido teniendo experiencias contigo, viendo cosas, mi hija como cambia, le deja de doler y claro, aprendes. Y lees, he leído muchos artículos y yo decía: “Cómo tiene que ver la boca, qué ciegos estamos.”

Dr. Pedroche: Debido a mi historia familiar, (mi hijo tenía dolores de cabeza desde los 2 años) y me he ido centrando en prevenir una serie de problemas que son muy médicos y a mi me satisfacen. Me gusta lo que me dices que seguimos innovando, cambiando… Aparte de que profesionalmente es bonito, es lo lógico. Si siguiéramos haciendo sota, caballo y rey desde hace un montón de tiempo, estaríamos anclados en el pasado.

No hay nada mejor que reevaluar, ver lo que consigues. Escuchar cuando algo no va bien o cuando ves que se puede hacer mejor y realmente eso es parte de la evolución. Tú has formado parte de la evolución de mi consulta.

Pilar Rubio: Desde luego. Y muy contenta, porque cuando yo era más joven, siempre he sido muy risueña, pero cuando yo sabía que me reía, me tapaba la boca, me daba tal vergüenza… porque no me gustaba cómo tenía la boca y siempre en todas las fotos me verás así [Pilar se tapa la boca con la mano], o estaba hablando y me tapaba la boca,… No tenía seguridad en mi.

A mi todo el proceso que he estado contigo, me has hecho unos cuantos tratamientos, implantes, coronas, blanqueamiento, empastes… Y ahora me río y me da igual cómo abra la boca. Y me ha dado una seguridad tremenda, eh?

Dr. Pedroche: Eso sólo lo sabes tú porque uno se conoce a sí mismo y me encanta que me digas eso y que sientas esa seguridad. Mi opinión sobre ti es que cada vez que vienes a la consulta, a nosotros nos das alegría, la simpatía, la sonrisa que nos transmites, el cariño, es una gozada, cada vez que vienes nos alegras la mañana.

Pilar Rubio: A mi me encanta ir a la consulta, ya te lo digo, y alguna vez sin tener cita, alguna vez he pensado me voy a pasar y les voy a dar los buenos días, pero a la vez pienso que van a pensar que soy ….

Dr. Pedroche: No siempre consigues lo mismo con todas las personas, pero a todos os tratamos por igual. A mi me satisface el que podamos crear una relación que no sea sólo de trabajo, si no de confianza. Y en el tiempo, porque al final los dos hacemos bien en esto.

Pilar Rubio: Si, es que no sólo es por mi parte, es que por tu parte y por vuestra parte, es un equipo muy bueno.

Dr. Pedroche: Y por la tuya, pueden decir “Qué dentista tan bueno”. No, qué buen paciente que hace cambios, que se esfuerza y quiere conseguir cosas, esto es un 50%.

Pilar Rubio: Si, estoy de acuerdo, y me alegro mucho porque además la última vez que me has hecho unos curetajes y yo pensaba, bueno, ya lo he pasado, pero me constaste cómo lo ibas a hacer con “el gas de la risa”, y yo en mi casa decía, cómo me pongan el gas de la risa me voy a estar riendo todo el rato y no me van a poder hacer nada, porque no sabía lo que era. Y de verdad, fantástico. Notas que te están tocando la boca, claro, y siempre hay zonas dónde antes te da ese escalofrío que te molesta, digámoslo así. No note absolutamente nada cuando me hicieron los curetajes. Cuando me dice tu compañera ya hemos terminado, ¡ah! ¿sí? Qué maravilla, no me he enterado de nada.

Dr. Pedroche: Al final cuesta cuando vas encontrando al equipo, pero vamos encontrando personas que creen en nuestro proyecto, aportan cosas y sobre todo lo que intentan es trabajar con los pacientes en la forma en la que a mi me gusta hacerlo. Porque al final, ellos tienen que creer y ser conscientes de que los tratamientos necesitan su tiempo, observen, escuchen, te vean, y al final, por decirlo así, que tú sientas nuestro corazoncito, te tendamos la mano y así cuadran con la forma en la que yo quiero trabajar.

Pilar Rubio: Tenéis un equipo muy majo, son muy agradables, te tratan muy bien, muy cariñosamente, que es muy importante. Y en casa, tú eres de la familia, en casa hablo de ti, José Luis esto, José Luis, lo otro. Cuando vamos, vamos tranquilas, vamos a ver a un familiar que quiere. Estamos muy contentas. A mi hija le has quitado muchos problemas de dolores.

Dr. Pedroche: Te agradezco que me hagas este testimonio.

Pilar Rubio: Tú eres un encanto, no sé si lo puedo decir mucho, sin ti no sería lo mismo. Seguiré yendo a verte, aunque tenga 90 años. Además, siempre estás innovando, eso me encanta. Cuando me lo cuentas, yo me siento una más. Me encanta escucharte porque esa confianza que tenemos a lo largo de estos años, que me cuentes cosas, es como cuando mi hijo me cuenta sus cosas. Y cuando me lo cuentas, investigo, porque claro tienes que entenderlo después, si te explican un proyecto y luego no lo miras.

Y tu no sólo miras, porque ya tengo experiencia con mi marido en otro lado, no sólo miras solucionar el problema, también la estética.

Dr. Pedroche: Si claro es muy importante, quizás sea más difícil ese primer diagnóstico para entender el cuerpo, entender los puntos, los semáforos rojos, las posibilidades de dolor. Luego el Dr. Quero trabajará perfectamente la estética o la Dra. Herrero, Cristina, que tiene la sensibilidad para hacer una endodoncia, un tratamiento delicado con esa sutileza, y hemos trabajado juntos en escuchar al paciente porque en mi opinión, si no lo haces, te estás perdiendo muchas cosas.

Pilar Rubio: Si, es cierto.

Dr. Pedroche: Aprendemos de vosotros.

Pilar Rubio: Si, es como ir a una peluquería que te dejan el pelo desastroso y otra que sales como una princesa. (risas)

Dr. Pedroche: Si, hacemos princesas, no se me había ocurrido (risas)

TRATAMIENTO DE IMPLANTES CON SEDACIÓN: CUANDO LA ODONTOFOBIA TE IMPIDE CUIDAR DE TU SALUD

Nos reunimos con nuestra paciente Carmen en El Retiro, en Madrid, para charlar acerca de su tratamiento con nosotros, un tratamiento de implantes con sedación con el que superó su odontofobia y el miedo a una cita dental. Os contamos la conversación que tuvieron el Dr. Pedroche y Carmen Gila.

Carmen es una paciente que sufría odontofobia y el miedo le impedía iniciar un tratamiento para devolver la salud a su boca. Cuando nos visitó, el Dr. Pedroche y ella conectaron enseguida y gracias a la sedación consciente y al gran trabajo del equipo, Carmen pudo terminar su tratamiento y viene a consulta con total seguridad y confianza. ¡Es una valiente! Supero su fobia y vuelve a sonreír. Nos cuenta su historia para superar su odontofobia. Seguro que mucha gente se siente identificada, esperamos que su historia contagie a más personas que pasan por esta situación.

Dr. Pedroche: Carmen buenos días, ¿cómo nos conociste?

Carmen Gila: Fue a través de las redes. Lo que me llamó la atención muchísimo, fue que leí “utilizamos sedación”, y a mi se me encendió la bombilla, lo mío era auténtico pánico, pavor, pensé que con la sedación será más llevadero. Si, fue a través de las redes.

Dr. Pedroche: Cuando viene una primera visita como fuiste tu, y desde agenda me indican que es una persona que tiene mucho miedo, que tiene odontofobia. Para mi, la gran duda era cómo consigo conectar con estas personas porque muchas veces eso es un muro. Es decir, si tu te encuentras a una persona que sabes que no ha podido cuidarse su salud porque el miedo ha hecho que descuide algo importante y le ha generado un problema de estética, de comodidad, de salud…. Yo no sabía cómo podíamos conectar y yo sentí que tu y yo en esa primera visita, conectamos.

Carmen Gila: Si, yo también me fui muy tranquila porque primero: tenía que pasar la vergüenza de mostrar hasta el punto que tenía desmejorada la boca por dejadez y por miedo. Tenía que mostrarte mi boca, tenía que decirte con la edad que tengo, como una niña, que era superior a mis fuerzas. Que incluso la decisión de ir a la primera consulta me llevó tiempo, muchísimo tiempo.

Y yo creo que desde el primer momento conectamos, me dio seguridad.

Dr. Pedroche: Desde el primer momento te sinceraste y explicándome las cosas, y reviviendo la situación, te viniste abajo y rompiste a llorar. Si hubiera pasado, no me habías dado la confianza de contarme cosas que me podían permitir tratarte.

Carmen Gila: Yo me derrumbé porque dentro del deterioro de la boca, te tenía que contar que yo estaba en un estado emocional flojo, incluso físicamente, porque a mi el tener la boca fea o mal, me suponía mucho.

Dr. Pedroche: Me imagino que te habrá limitado muchas veces.

Carmen Gila: Muchísimo, muchísimo. Pues salir, porque tenía que tener siempre la boca cerrada por vergüenza a mostrar la boca que tenía entonces. Ante esa situación, no salía. A mi personalmente me limita, como mujer eres presumida, te gusta ir guapa y tener la boca así me limitaba muchísimo a relacionarme, a sonreír. Yo recuerdo sonreír a carcajadas o reírme enseguida de empezar el tratamiento.

Recuerdo que el primer evento dónde fui, con mis dientes super bonitos (no sé si lo recordarás José Luis), la boda de mi hija.

Dr. Pedroche: Si, si me acuerdo.

Carmen Gila: Estaba todo el rato con la sonrisa puesta

Dr. Pedroche: Claro, y te lo notó la gente. Te vi muy guapa el otro día cuando me enseñaste las fotos que te tomaron de la entrevista, y también lo he notado yo cuando te he tomado fotos en la consulta y evidentemente ves que la expresión de la cara cambia.

Carmen Gila: Si, todo el mundo lo dice, ahora estamos con mascarillas, pero el sonreír me da una seguridad, el hablar con alguien…

Dr. Pedroche: Al final, las relaciones sociales y familiares son esenciales. Uno de los temas que se publican con frecuencia, es que en los sitios dónde se viven muchos años, (y vivir muchos años, significa que nuestros dientes tienen que durar más), en sitios como Cerdeña dónde hay una longevidad muy grande porque invierten mucho tiempo estando en la plaza del pueblo hablando con amigos, compartiendo momentos con la familia, comen sano, es decir, las cosas sencillas dan calidad de vida.

Carmen Gila: Recuerdo tal complejo que limité las salidas, recuerdo incluso si teníamos alguna reunión familiar dónde se comía, yo siempre intentaba comer escondida, y ahora como con total tranquilidad, presumo de boca, sonrío... es una maravilla.

Ya os lo comenté, una de las decisiones más importantes que he tomado es el haberos conocido, el haberme puesto en vuestras manos.

Dr. Pedroche: Me sigue sorprendiendo, a mi generación internet nos cogió sobre la marcha, que una persona te conozca, te contacte, porque yo estaba acostumbrado a las relaciones, alguien te recomienda porque te ha conocido: te recomiendo que vayas a este dentista que es genial.

Carmen Gila: Las redes si las usas bien, son una maravilla. Cuando yo me plantee no puedo seguir así con esta calidad de vida, primero por salud, segundo por estética para encontrarme bien, tengo que buscar un médico especialista que me quite el miedo y que pueda ir a la consulta sin temblar.

Dr. Pedroche: En mi opinión, te di la confianza y conectamos. Pero influye también la persona que está. Nuestro anestesista, por ejemplo, (yo he trabajado antes con varias personas), él es especialmente sensible, cuidadoso en su trabajo, como te explica, como está pendiente de ti, de cogerte la mano. Tú no te das cuenta cuando estás dormida en la sedación, pero para mi es una persona que me ayuda en mi trabajo un montón. Luego claro está, Eduardo, el Dr. Quero... (Risas)

¿Cómo ha sido el desarrollo del tratamiento, dándote el miedo, tienes que venir muchas visitas para hacer un tratamiento complejo como el tuyo? ¿Cómo lo viviste?

Carmen Gila: Efectivamente, como todos sabíais el miedo que yo tenía porque lo comentabais en vuestras reuniones, bueno, no hace falta ni que lo comentarais, (risas) llamaba a la puerta y la chica de recepción me decía ¿te puedo ayudar? Y yo con la cara descompuesta las primeras veces. Hasta el punto que necesito coger la mano de alguien en el momento que duraba la intervención, y claro, soportar que una paciente esté durante media hora con la mano apretándola y no es tu familia, me da esa seguridad y el trato con vosotros es tan humano….

Dr. Pedroche: A cualquier persona nos gustaría que se adaptasen a nuestras necesidades. No se puede hacer lo mismo contigo que con la persona que viene después porque puede tener otra forma de ser.

Carmen Gila: Y no ves la frialdad de que esta persona está haciendo su trabajo y no le importa que tu estés agobiada, nunca, nunca lo he notado.

Dr. Pedroche: Al final, somos 11 personas en la consulta y siempre he buscado un perfil de personas que entiendan eso, que tenemos que escuchar al paciente, observar, intentar que te des cuenta que podemos ayudarte con tu problema y al final que tengamos un compromiso que nos permita que sea una relación a largo plazo.

No me gusta hacer un tratamiento y que luego no te llame a revisión, a mi lo que me interesa es que te dure y que te cuides, y que luego eso te puede dar un resultado y creemos un vínculo.

Carmen Gila: Si, hemos creado un vínculo, yo no sé con los demás pacientes, pero personalmente con vosotros he creado un vínculo muy bonito que con mi debilidad (risas), tengo mi debilidad, cuando voy a la consulta y no está [Carmen hace referencia al Dr. Quero nuestro especialista en estética con el que ha creado una muy buena relación], todo el equipo, a ti ya no te cuento, pero la tranquilidad, la confianza de que esto me lo vais a solucionar, el miedo se me pasó...

Dr. Pedroche: Para mi eso es lo más importante, que ahora te permita que si vienes a continuar revisión, una limpieza o un mantenimiento...

Carmen Gila: Si, si, voy tranquilamente.

Dr. Pedroche: Que al final, eso te aporte un beneficio a largo plazo. Ese es el objetivo de todas las cosas que hacemos, eso es lo que quiero ofrecer.

Carmen Gila: Por lo menos, el miedo no lo tengo. Y sonreír, sonrío mucho. Estoy tan agradecida y he ganado en confianza.

Dr. Pedroche: Para nosotros es una satisfacción, y lo que más me satisface de mi trabajo es cuando me dices: “Yo puedo sonreír”

Carmen Gila: Es que yo no abría la boca, tu sabes lo que es una persona vivir 24/7 sin abrir la boca por un determinado complejo.

Dr. Pedroche: El sentir que medicamente te hemos aportado vale más que cualquier cosa en nuestra profesión.

Carmen Gila: Sonreír, te parece poco...

Dr. Pedroche: Pues esto, nos hace muy felices

Carmen Gila: Ir a la clínica y saber que desde el primero al último la atención es exquisita en el sentido de que ya formas parte de ellos. Vas a menudo…

Dr. Pedroche: Si yo tuviera que elegir una característica tuya es la valentía.

Carmen Gila: Muy valiente (sonríe)

Dr. Pedroche: Si, porque a pesar del principio, al final, has superado ese miedo y es un esfuerzo de valentía tuyo.

Carmen Gila: Si, y no es el primer caso, no soy una excepción. Conozco a muchísima gente: “Yo me he abandonado la boca porque es que es horrible”, “Pánico, sólo de pensarlo, me descompongo”, y eso era lo que me pasaba a mi.

Dr. Pedroche: Es contraproducente como muchos otros temas que a veces, por miedo, por estrés, las personas en la vida no afrontamos esos miedos, en el trabajo, en otras situaciones. Y todo va condicionando tu salud de una forma o en otra.

Carmen Gila: Para mi es muy importante la salud, la estética también, pero sobre todo la salud.

Dr. Pedroche: La estética se puede conseguir de muchas formas, pero lo importante es entenderte, entender tu cuerpo, tu boca para podernos adaptar al ritmo que necesita tu naturaleza.

Carmen Gila: Pienso que si no hubiera acudido en ese momento, quizá ahora no tendría ninguna pieza.

Dr. Pedroche: Hubiésemos tenido que abordar el tratamiento de otra forma, podría haber sido más difícil.

Carmen Gila: Yo estoy convencida de que hubiera perdido todas las piezas por abandono del momento dónde yo voy al dentista. Pero encantada vuelvo a repetir con el equipo, con la atención, vuelvo a sonreír….

Dr. Pedroche: A mi equipo y a mi nos encanta que nos digáis como me dices ahora que a gusto me he sentido, como te has sentido de acompañada, que me has dejado apretar tu mano, …

Carmen Gila: Si, si, porque actúas como un niño en ese momento, pero luego actúas como un adulto y pienso que a la persona que me está atendiendo en gabinete no tiene por qué estar con el succionador y yo con una mano que me tiene cogida. Pero a mi esa mano me da una tranquilidad inmensa.

Dr. Pedroche: Claro, pero eso es lo que se respira en el equipo y es lo que necesitáis cada paciente. Nos tenemos que adaptar a vosotros. Si no os entendemos, nunca vamos a tener un buen diagnóstico y un buen tratamiento.

Carmen Gila: Debe ser una experiencia terrible ir al dentista y que además te produzca todavía más pánico

Dr. Pedroche: Si, imagínate lo que sería atenderte así con miedo, lo que tu percibes, y lo que debe ser para el profesional que lo haga.

Carmen Gila: Cuando lo hablo con los míos, siempre lo he dicho, la atención, no eres uno más, eres Carmen. Y desde que pones el pie en la consulta eres Carmen con sus historias, sus dudas, y eso es lo que a ti personalmente y al equipo os hace grandes, porque tú no el eres el paciente número tal, y hace bastante.

Dr. Pedroche: Gracias, ese es el objetivo que queremos que se note.

Carmen Gila: Conmigo lo habéis conseguido (risas) Voy a la consulta y es como ir a ver a la familia.

Dr. Pedroche: ¿Tu también eres de contar chistes como lo hacía tu padre? Cuéntame uno.

Carmen Gila: Soy bastante mala, me hundes. (risas)

Dr. Pedroche: (risas)

TRATAMIENTO COMPLEJO Y SALUD: EL COMPROMISO NECESARIO ENTRE DOCTOR Y PACIENTE

Nos reunimos con nuestra paciente Patricia en El Retiro, en Madrid, para charlar acerca de su tratamiento con nosotros, uno de los más complejos ya que implicaba mucha capacidad de diagnóstico, planificación a largo plazo y la suma de varias especialidades odontológicas: implantología, orthotropics, ATM y estética. Os contamos la conversación que tuvieron el Dr. Pedroche y Patricia Bonnin.

Patricia es Profesora e Investigadora de la Universidad Rey Juan Carlos, y ha sido bailarina principal del Ballet Nacional de Paraguay. Con esta mezcla a sus espaldas, nos cuenta cómo el ballet y posteriormente la Universidad, le han marcado en su forma de trabajar y enfrentarse a tratamiento largos y complejos como el que abordamos y que ya se encuentra en su recta final. Sin el compromiso de Patricia con el Dr. Pedroche, cumplir el objetivo final del tratamiento, no hubiese sido posible. Te invitamos a conocer su historia.

Dr. Pedroche: Hola Patricia, me gustaría hablar contigo de un punto que cuando se establece una relación, (en este caso una relación médica entre paciente y profesional), al final tú eliges a un profesional porque existe una complicidad, y esa complicidad muchas veces es compartir ciertos valores comunes de la vida, de cómo eres tú o cómo vives tú tu vida o como yo enfoco mi profesión…

Tú que eres una persona que viene del mundo de la danza, una profesional del ballet, ¿cómo te ha afectado a ti, en tu desarrollo personal, la experiencia, el esfuerzo, el compromiso y la disciplina que has tenido que tener para poder llegar a ser una estrella del ballet nacional de tu país, de Paraguay?

Patricia Bonnin: Es muy importante lo que estabas comentando, el compromiso, suena a veces a cliché, no?El creer en ello, pero es lo único que te mueve a trabajar con disciplina, con constancia y con compromiso en una misma dirección para conseguir un objetivo concreto.

Esto por supuesto yo lo veo en mi antigua fase en mi profesión como bailarina de escena dónde no caben medias tintas, el compromiso para conseguir ese fin, y actualmente en el mundo de la investigación también dónde estoy metida, en el mundo de la docencia universitaria también, es vocación, es compromiso; y eso ha hecho también que me interesara mucho la propuesta de Orthotropics en línea con mi forma de vida.

Dr. Pedroche: Te he preguntado precisamente por compromiso, porque Orthotropics es un tratamiento que a diferencia de muchas otras técnicas de ortodoncia, necesita una colaboración activa del paciente. Uno de los objetivos es equilibrar el cuerpo, buscamos un desarrollo natural de la boca y que esté en equilibrio con el cuerpo, y hace falta ese trabajo en casa que implica unos padres motivados que hagan ejercicios, o un adulto que quiera emprender cambios en su vida.

Tu llevas un tratamiento ya bastante avanzado, estamos ya en una fase muy adelantada, pero yo imagino que has tenido que poner mucho de tu parte, porque el camino no es fácil.

Patricia Bonnin: Si, efectivamente. También estamos en una sociedad dónde queremos todo rápido, queremos una pastilla y conseguir el resultado, y no siempre podemos. De la misma manera que intentamos educar a nuestros hijos y tienes que ir poco a poco, como un orfebre cubriendo pacientemente todos los ángulos, todas las direcciones para ayudarles a crecer; de la misma manera creo que es necesario pensar en tratamientos en los que el resultado hay que trabajarlo, no es tan inmediato.

Dr. Pedroche: Nuestra sociedad nos lleva hoy en día a querer unos resultados rápidos y bonitos. Muchas veces no podemos, por ello te preguntaba, lo relacionaba con la danza, no creo que puedas aprender a bailar en 2 días. (Risas)

Patricia Bonnin: Claro, ese es el punto. Me ha gustado lo de resultados rápidos y bonitos, y yo añadiría pero ¿Sinceros? ¿Son de verdad? Han llegado rápido y estéticamente te cubre los requerimientos que estás buscando, pero entremedias nos estamos dejando un tramo de cosas. Esta es quizás la realidad que vive un bailarín que se va moldeando desde muy pequeño, va preparando sus músculos como si fuera un artesano, mimando sus articulaciones, haciéndolo como la gota de agua que gotea la piedra, no puede ser impuesto.

Dr. Pedroche: ¿Y la recompensa? Tú por ejemplo que has llegado a bailar en París, ¿te compensa ese esfuerzo?

Patricia Bonnin: Claro que si (risas). En una sociedad muy basada en la imagen, el hecho de hacer cosas con sinceridad, de verdad, que te salen de dentro, y que son sólidas, no son pelotazos.

Dr. Pedroche: Eso es un compromiso, ese compromiso como el esfuerzo que tú has hecho, es el que yo le pido a mis pacientes, que hagan ejercicios, que se cuiden, y generan unos cambios más estables, resultados más satisfactorios y mejores.

Patricia Bonnin: Esto técnicamente en el ballet sería ir trabajando tu cuerpo para conseguir el resultado estético que es obvio, pero..

Dr: Pedroche: Perdona que te interrumpa, a mi me encanta la imagen del ballet, la del espejo. Ese esfuerzo de mirarte en el espejo, verte reflejada y querer mejorar o querer cambiar. ¿Es una herramienta para esforzarte y generar cambios?, ¿es así?

Patricia Bonnin: El espejo es una herramienta que hay que utilizarla con inteligencia, porque no siempre está lo que ves, si no lo que tu quieres ver. Hay que tener la cabeza bien amueblada para saber por qué lo estás haciendo. Vuelvo sobre el punto de descansar sobre bases sólidas, la técnica no puede ser sólo la estética si no que hay toda una filosofía, una idea de qué consideramos qué es nuestro arte, de qué consideramos qué es nuestra salud que es perfectamente equiparable. Porque eso hace que esto no sea efímero o vacío, no?

Dr. Pedroche: Me gustaría destacar de ti 2 cosas: tu karma, (risas) lo que transmites cuando vienes a la consulta, cuando a veces te atiendo, parece que hasta se para la música. A veces la clínica es acelerada y en ese momento noto como de repente una pausa, un momento de tranquilidad que lo traes y en parte, es tu naturaleza delicada, pausada.

Para mi tu tratamiento ha supuesto un reto tecnológico, ha sido una boca compleja por esa sensibilidad. ¿Tu cómo has vivido la experiencia del tratamiento? El problema que tu tenías te había provocado limitaciones, inseguridades... ¿Por qué te decidiste iniciar el tratamiento?

Patricia Bonnin: Son varios puntos, lo de la delicadeza: los bailarines no podemos “caer” del salto, tenemos que “bajar” del salto, es diferente, pero como sensación es esa, no es esa imposición de la naturaleza de caer por la gravedad. Y es lo que vamos consiguiendo a medida que trabajamos nuestros cuerpos.

Y como hablábamos antes, no esperamos un resultado rápido, para mi, afrontar el tratamiento, me lo tome como mi disciplina de ballet: ahora toca entrenar y vamos a hacerlo que no caigamos del salto, si no que bajemos del salto (risas)

Dr: Pedroche: Eso me ha gustado, que bajemos del salto. (risas) En cierto modo, a nosotros nos pasa. Nos llegan pacientes con tratamientos muy complejos, no todo el mundo está dispuesto a hacerlo a nivel profesional, como médico, posiblemente porque no sabemos bajar del salto y también tenemos que estar preparados para el fracaso, aprender de un tema que no sale aunque con la mejor intención la quieras hacer. Y luego, poder reevaluar y con el doble de cariño y de delicadeza, solucionar lo que en un primer momento no sale como esperabas.

Porque no puedes siempre controlar la naturaleza y tienes que ir aprendiendo a escuchar al cuerpo e irle dejando llevar al camino que él quiere, para tú hacerlo en equilibrio con el resto del cuerpo. Y esa forma de decir “bajar del salto” me he sentido totalmente identificado (risas)

Patricia Bonnin: Si, porque nos entrenan metodológicamente con esas sensaciones, hasta lo noto cuando hago otro tipo de ejercicio, cuando se acaban las cuentas la gente lo suelta. No lo sueltes, lleva tu cuerpo hasta el final. Y en ese sentido es similar.

Vamos poco a poco cómo nos lleva esto, porque ojalá hubiera una receta mágica, la varita mágica, pero cada uno somos tan especiales, tan diferentes; lo que pudo haber funcionado con otra persona puede que no funcione conmigo porque tengo unos huesos más delicados…

Dr. Pedroche: Nuestros tratamientos tienen que ser muy personalizados, no vale una receta para todo, podemos tener una idea general de lo que es un tratamiento, pero aún así hay que pararse, esperar, dar tiempo, observar y ver los frutos que va dando el trabajo.

La paciencia en tu trabajo y en el mío, ¡es tan importante el tiempo para conseguir resultados! En las visitas suelo dar muchas explicaciones y la gente a veces no quería tantas, pero son importantes porque si no, no tengo ese nivel de esfuerzo y de compromiso. Todo el tiempo invertido, nos vale para conseguir congeniar con el paciente porque luego no vas a poder pedirle ese esfuerzo que necesitamos durante el tratamiento.

A nivel de resultados estéticos, con la ortodoncia, has ido notando la progresión, estamos por conseguir el resultado final (risas). Hasta ahora, toda la parte hecha, todo ese esfuerzo, ¿Ha habido algún momento de duda?

Patricia Bonnin: Yo creo mucho en el trabajo y no creo en pelotazos. Realmente me he sentido bien durante todo el tratamiento, y el último tramo que nos queda, y me acuerdo que alguna vez me preguntaste ¿pero estás cansada? ¿Quieres que paremos en algún momento? No, es hasta el final, ya está, no pasa nada. Hay que ir, no hay que lamentarse, en mi caso no ha habido dudas, ni cansancio.

Dr: Pedroche: Hablamos del cansancio porque son tratamientos muy largos en el tiempo..

Patricia Bonnin: Y hay momentos más duros, como la cirugía

Dr. Pedroche: Y hay muchos factores que nos afectan e influyen: el Covid, circunstancias familiares, mil cosas que también nos afectan en nuestra propia salud y el propio tratamiento. Te decía antes que es bueno explicar las cosas, porque yo recuerdo que me llevaste a ver un ballet y siempre te había dicho que me gustaban mucho las orquestas sinfónicas, pero que no me gustaba el ballet (risas). Pero tu como profesora de Universidad, nos explicaste el por qué de un libreto, una técnica, el esfuerzo, diferencia entre una obra y otra, ¡lo que disfrute del ballet y nunca me había llamado la atención!

Con las explicaciones que damos nosotros del tratamiento, ¿opinas que conseguimos motivaros y que entendáis el origen del problema? Orthotropics por ejemplo es una técnica que va al origen del problema y tratamos más las causas que simplemente alinear dientes.

Patricia Bonnin: Las explicaciones las necesito, soy muy curiosa y necesito saber los porqués. Volvemos al mismo punto, para creer en ello y comprometerme, para mi es el momento de aprendizaje y de ¡venga, estamos juntos en esto! No voy, te veo un rato y hasta la siguiente cita que volvamos a ajustar. No, estamos juntos en esto, lo que está pasando es esto, y guiar de la mano, saber si va implicar un poco más de molestia, hay que saberlo y afrontarlo juntos.

Dr: Pedroche: Por no hablar sólo de dientes, (risas). Cuéntanos alguna anécdota del ballet, de la danza, de alguna que me has contado en alguna ocasión que me encantan.

Patricia Bonnin: Me pones en un compromiso, pero quiero hacer alguna adecuada… ¿pero en qué sentido?

Dr. Pedroche: Cuando vimos Romeo y Julieta me gustó mucho saber la persona que escribía los textos y se consideraba que el ballet era algo para una sociedad alta o para una persona formada, por qué se quiso dar la importancia para diferenciarse en el ballet del resto. ¿Cómo fue un elemento diferenciador?

Patricia Bonnin: El ballet precisamente surge en las cortes, en un ballet italiano, renacentista dónde hay un grupo de personas que intenta diferenciarse de otro, precisamente por su forma de llevar el cuerpo. Va a ser muy importante su forma de reaccionar, su forma de expresarse.

Cuando pasa a Luis XIV, a la corte francesa, llega el momento que se torna obligatorio en la Corte, en demostrar tu autodominio, tu autocontrol. Porque se supone que ellos tenían, ya desde el Renacimiento llegando hasta el barroco, la idea de que la persona que no puede controlar su cuerpo en una danza, por ejemplo, en un Minuet, en un Paspié, que luego tampoco era capaz de controlar sus asuntos, los asuntos de su familia, de sus negocios, del Estado incluso, y por eso es tan importante la danza en la corte de Luis XIV.

Dr: Pedroche: ¿Pero todo el mundo sabía bailar en esa época?

Patricia Bonnin: Si, tenían maestros en las cortes que si se lo podía permitir la familia, lo contrataban.

Dr. Pedroche: ¿Y se cuidaban las buenas posturas? El baile te enseña a tener una posición que todos estamos perdiendo y que continuamente estamos sobre corrigiendo, nos sentamos, nos estamos encorvando perdiendo la posición, la respiración, las posturas, eso se cuidaba.

Patricia Bonnin: Era parte de ese dominio corporal que tenías que tener para demostrar que tú eras una persona solvente con las responsabilidades que te tocó afrontar en la vida.

Dr: Pedroche: Qué curioso...

Patricia Bonnin: A veces vemos como esto está denostado y dice ah bueno, hace ballet y dices, pero tú no sabes de dónde viene esto….

Dr. Pedroche: En el tratamiento yo se lo digo a los papás, tenemos que educar a los niños como decían nuestras abuelas: siéntame bien, estírate, cierra la boca al comer… estas cosas las vamos perdiendo porque al final, la forma en la que vivimos. Vivimos en una sociedad muy evolucionada pero no quiere decir que mejor desarrollada que las anteriores, y hemos ido perdiendo una serie de hábitos y buenas costumbres y buenas posturas que teníamos que nos van perjudicando a la salud.

¿Por qué al final casi todos los niños llevan aparatos de ortodoncia? Porque nuestras bocas han quedado muy pequeñitas y no acoplan los dientes, y es por algo tan simple como una mala estimulación que hemos ido teniendo por el precio de vivir mejor.

Patricia Bonnin: Y puede ir más allá también, porque todo nuestro cuerpo está expresando su estado de ánimo, está expresando nuestra situación emocional, y vivimos alineados llegando tarde a todo, entonces creo que simplemente estamos reflejando con nuestra postura todo ese peso que estamos llevando socialmente en estos tiempos que son difíciles y ahora se han sumado.

Dr: Pedroche: Y son rápidos. Cuando alguien se hace un selfie, todo el mundo cambia la postura y cuando dejamos el móvil la volvemos a perder. Y nos damos cuenta cuando nos queremos ver guapos, nos enderezamos, nos ponemos como esas imágenes que me decías de la aristocracia. Y en cambio, lo perdemos al minuto y no nos damos cuenta del esfuerzo que supone el tener buenos hábitos.

Patricia Bonnin: Siempre les digo a mis alumnos, de pecho orgulloso, de pecho Luis XIV (risas). Esto es para que se abran, ¿que estamos siempre esperando al siguiente golpe parece no?

Dr. Pedroche: La expresión corporal es muy importante, pero nadie nos ha enseñado la importancia que tiene en lo que sentimos y en lo que trasmitimos, las 2 cosas.

Patricia Bonnin: Pero no nos han enseñado tampoco ni a respirar...

Dr: Pedroche: La respiración es algo tan sencillo y tan básico, y que no lo sabemos hacer porque vivimos de una determinada forma que nos condiciona la salud. ¿Tu has sentido algo al cambiar tu boca? Decías que tu cuando bailabas, tu respiración era un factor limitante.

Patricia Bonnin: Si, era un hándicap mío no controlar la respiración y también tiene que ver con mi apretamiento dental, que aprietas todas las cadenas musculares. Y en lugar de darte alas, te frena. Pero si noto una progresión, no pienso en ello, pero un día te das cuenta que incluso para dormir descansas mejor, con una buena respiración.

Dr. Pedroche: Patricia, me encanta hablar contigo, me gustaría seguir. Te agradezco que hayas participado en este proyecto.

Patricia Bonnin: Yo mucho más que hayáis contado conmigo.