Cuando los padres se enfrentan a una elección importante como es “¿qué tipo de tratamiento de ortodoncia quiero para mi hijo?”, surgen muchas dudas y no saben a quien acudir, preguntar o cómo buscar el más adecuado en su caso concreto, ya sea un prognatismo, mordida abierta, protusión, etc.

Este tema es todavía más complejo si consultamos a odontopediatras y ortodoncistas que se inclinan más por un tipo de tratamiento o por otro, dónde ambos te parecen correctos, pero no sabes cual es el mejor para tu hijo, y al final la decisión se toma: por confianza en el doctor, por el mejor precio del mercado, porque allí va toda mi familia, porque el seguro me lo cubre y no miro más opciones, porque es la que más se anuncia en Redes Sociales, etc, es decir, sin analizar lo que nos ofrece el mercado.

 

Como padres se necesita saber qué tipos de ortodoncias existen, diferencias entre las mismas y resultados que se obtienen, comenta el Dr. Fernández Pedroche. Existen 3 tipos de tratamientos de ortodoncia a nivel genérico: ortodoncia, ortopedia y orthotropics. Las 2 primeras surgieron paralelamente hace casi 100 años y orthotropics hace 65 años.

  • La ortodoncia es la alineación de los dientes, es la corrección de las maloclusiones.
  • La ortopedia es el proceso de tratamiento de lesiones óseas.
  • Orthotropics es el tratamiento que consiste en guiar el crecimiento de la cara y desarrollarlo de forma óptima.

La ortodoncia cambia los dientes para ajustarse a la cara y orthotropics cambia la cara en función de los dientes. La ortodoncia y la ortopedia se centran sólo en la mandíbula como la estructura anatómica determinante, mientras que orthotropics se centra tanto en el maxilar como la mandíbula.

 

Ahora, vamos a comparar la ortodoncia y ortopedia con orthotropics, ya que las 2 primeras tratan los dientes (se asemejan más) y orthotropics trata la vía aérea, la mandíbula, la deglución,...

La prioridad en ortodoncia son los dientes rectos y para orthotropics en una vía respiratoria saludable. ¿Cómo? Ensanchando el paladar para que la lengua adopte una posición natural, la mandíbula se modifique para mejorar la vía aérea y todo ello hará que los dientes tengan el espacio que en origen deberían haber tenido.

La ortodoncia cambia los dientes para ajustarse a la cara y orthotropics cambia la cara en función de los dientes. La ortodoncia y la ortopedia se centran sólo en la mandíbula como la estructura anatómica determinante, mientras que orthotropics se centra tanto en el maxilar como la mandíbula.

 

Básicamente es que la técnica orthotropics busca el “origen” de la maloclusión con el fin de encontrar respuesta al apiñamiento o mordida cruzada del niño; mientras, la ortodoncia corrige el “síntoma” que son los dientes torcidos. Por este motivo, un niño tratado con ortodoncia u ortopedia hoy en día tiene que llevar retenedor de por vida, ya que sus dientes tienden a descolocarse de nuevo; un niño tratado con orthotropics que busca el origen y actúa sobre él, no necesitará retenedores.

 

¿Cuál es la mejor? Desde el punto de vista del Dr. Fernández Pedroche, “depende de la implicación como padre y de la colaboración del niño”. Para padres que piensen que sus hijos van a colaborar activamente en el tratamiento, sin duda, recomiendo Orthotropics aunque es un tratamiento más largo, pero el más saludable y respetuoso con el crecimiento del niño a futuro. La ortodoncia y la ortopedia siempre van a alinear y tratar una de las causas, pero en el caso de que el paciente no colabore, complementamos el tratamiento de ortodoncia con ejercicios de respiración GOPex que ayudarán a mejorar el desarrollo de la vía aérea.

En resumen, si empezamos un tratamiento de Orthotropics en el que trabajemos la vía aérea, la mandíbula, la deglución, es decir, mejoremos la salud general del niño o el adulto, en la opinión del Dr. Fernández Pedroche, sería lo mejor. Las técnicas complementarias a Orthotropics serán la ortodoncia de alineadores o de brackets, que ayudan en las fases finales del tratamiento pero siempre buscando la estabilidad de la mordida en la fase de retención.