Como padres, es necesario tener información de lo que es un crecimiento facial y bucal correcto, saludable y normal para cada edad. Para prevenir, es importante acudir al dentista a la edad de 2-3 años, para identificar hábitos y prevenir problemas funcionales.

Estos primeros signos que identifican un crecimiento facial inadecuado son los que enumeramos a continuación:

– Respiración bucal: Este es el factor más importante para una persona, ya que influye en el crecimiento facial vertical. El rostro se alarga hasta el punto que un niño pueda tener dificultad para cerrar sus labios. Los niños deben respirar únicamente por la nariz y hay que enseñarles desde pequeños. El crecimiento vertical de la cara tiende a situar la mandíbula hacia atrás y reducir el tamaño de la garganta, por lo tanto, para que la persona pueda respirar con facilidad, la cabeza se inclina hacia atrás y el cuello se inclina hacia delante. ¿Qué produce en el paciente? Desequilibrio en la columna vertebral. Algunos fisioterapeutas afirman que es la causa más común de dolores de cabeza, cuello y problemas de espalda a largo
plazo.

– Apiñamiento: Si a los 6 años el niño tiene los dientes frontales inferiores apiñados, es necesario ir al ortodoncista, el niño necesita mejorar la postura bucal.

– Hábito de succión: Lo que guía a los dientes a su lugar son los labios, mejillas, lengua y otros dientes, y cualquier fallo en este proceso se refleja en la irregularidad de los dientes. Si el niño se chupa el dedo, traga y saca la lengua o tiene hábitos de succión extraños, puede distorsionar los dientes y los maxilares, provocando a veces problemas en el lenguaje.

– Mandíbula prominente: un crecimiento excesivo de la mandíbula puede ser muy difícil corregirla en edad adulta y más aún si la mandíbula junta o cierra hacia delante y trabaja de lado a lado.

– Espacios entre los dientes: a los 5 años debe existir espacio entre los dientes frontales, ya que los dientes definitivos son mucho más grandes y si no tienen espacio, se apiñarán.

– Mentón débil: Observemos al niño de perfil (ver foto adjunta en el artículo) y comprobemos que tiene una correcta posición de la barbilla. Si su boca permanece abierta mucho tiempo, es probable que haya un retroceso en su barbilla.

– Sonrisa gingival o exceso de encía: Si se muestra gran cantidad de encía, señal inequívoca que el crecimiento facial es vertical.

– Hábitos alimenticios: Si el niño tiene muchos rasgos de los mencionados anteriormente, seguro que suele evitar comer los alimentos duros, ya que les cuesta masticarlo. Con ello, debilitan más su musculatura que constituye la causa principal del crecimiento vertical de la cara. Para prevenirlo a una edad muy temprana ofrece al niño masticar los alimentos para que aprenda a tragar de forma natural desde muy pequeño.

– El habla: La lengua debe apoyar en el paladar para producir la mayoría de los sonidos y si sobresale, desplazará a los dientes. Los labios deben estar en contacto en la mayoría de las sílabas. Observación rápida: le pedimos al niño que cuente
hasta 5 lentamente y observamos cómo quedan sus labios separados después del 5. Si es más de 7 mm es un problema grave.

– Otros rasgos:

  • Blanco de los ojos expuesto justo por debajo del iris.
  • Ojeras de color rojizo
  • Boca abierta en reposo
  • Labios resecos
  • Labio inferior flácido