Los padres y madres saben mucho más acerca de sus hijos de lo que ellos puedan pensar. La información que aportan para la consulta de un pediatra o un dentista, puede ser extremadamente útil a la hora del diagnóstico y de establecer el mejor tratamiento posible.

En el caso de los ortodoncistas, el proceso de evaluación de los problemas funcionales del niño: respiración bucal nocturna, problemas al tragar, salivación excesiva, masticación ruidosa, boca abierta al masticar con exagerados movimientos musculares,…. todo esto si no es con información complementaria de los padres, no se puede revelar la situación real del paciente, nos quedaríamos sólo en una parte.

No hay que subestimar el conocimiento o intuición como padre o paciente, ya que los dentistas pediremos mucha información, escucharemos y observaremos, para así poder elegir para nuestros pacientes el mejor tratamiento. Los pacientes no pueden quedarse con ninguna duda y deben preguntar todo lo que necesiten.

A continuación vamos a enumerar algunos de los problemas más comunes que pueden dar pistas para reconocer una buena salud bucal en un niño. Al leerlo puede que se identifique uno o varios problemas en mayor o menor nivel de gravedad. Posteriormente, es necesario contrastarlo con un ortodoncista.

  • Dificultad para masticar o morder
  • Respiración bucal
  • Hábito de chuparse el dedo
  • Dientes apiñados, espaciados, bloqueados al intentar erupcionar y dientes fuera de lugar
  • Mandíbulas que se desplazan al abrir o cerrar la boca
  • Mordida frecuente del paciente en la cara interna de las mejillas
  • Dientes que no coinciden o no hacen contacto
  • Dientes protuberantes o salidos
  • Apariencia facial desequilibrada
  • Hábito de rechinar o apretar dientes

A continuación mostramos una tabla para que se pueda comparar con los dientes del paciente e identificar problemas de maloclusión, es decir, de desalineación de dientes superiores e inferiores.

Una vez que se haya identificado el problema, es importante tratar de entender el origen de la maloclusión tan pronto como sea posible. Si no tratamos el origen y sólo la causa, no hemos resuelto el problema. Por este motivo, es necesario tener en cuenta no sólo la boca, también los hábitos del paciente, su crecimiento facial, su respiración, todo suma para identificar el origen de la maloclusión.

¿Qué está causando el problema? ¿Son los hábitos funcionales como la respiración bucal o chuparse el dedo lo que lo está produciendo? Observe al niño durante el sueño, mientras come o al hablar y en el momento puede reconocerse algún problema que pueda parecer no saludable o fuera de lo común. El reconocimiento antes de los 3 años puede ser muy beneficioso en la prevención de problemas futuros.