Los implantes dentales son una opción testada con una larga historia clínica. Preservan su estructura facial y reducen las molestias asociadas con la pérdida de dientes. La pérdida de un solo diente o la pérdida total de los dientes puede causar una falta de confianza y puede afectar la vida cotidiana.

A continuación, explicamos las diferentes fases que conlleva la colocación de un implante dental:
 

FASE 1: ESTUDIO Y DIAGNÓSTICO PERSONALIZADO:

El proceso de reposición de uno a todos los dientes mediante implantes, comienza con un estudio individual de la boca para que los implantes puedan cumplir con la misma función que tenían los dientes. Para ello es necesario estudiar como funciona su boca.
 

FASE 2: INSERCIÓN DEL IMPLANTE

Mediante un escáner del maxilar, se procede a realizar una intervención quirúrgica para la reposición de la raíz del diente perdido. Es un proceso indoloro mediante anestesia local o sedación dental si el paciente lo prefiere. Al día siguiente el paciente puede hacer vida normal.
 

FASE 3: FASE DE CICATRICACIÓN

Los puntos se retiran pasados 8 ó 10 días. Hay que esperar a que cicatrice para que el hueso se una al titanio y esperar un periodo de cicatrización del implante de 6 a 12 semanas. Mientras tanto, se coloca un diente provisional.
 

FASE 4: ETAPA DE RESTAURACIÓN

Una vez cicatrizado, se sustituirá la pieza provisional por unos dientes fabricados a la medida en porcelana o metal-porcelana.
 

FASE 5: CUIDADOS POSTERIORES

Al igual que los dientes naturales, es necesario mantener unos buenos cuidados para los implantes dentales ya que así se conservarán mejor y se evitarán posibles complicaciones derivadas de una mala higiene bucal. Es necesario seguir el calendario de revisiones que establece el implantólogo, para detectar y atajar cualquier posible complicación a tiempo. Los implantes son inmunes a la caries, pero no al sarro, por eso hay que revisarlos periódicamente.