Una mala salud dental (gingivitis, caries, falta de dientes) favorece la enfermedad coronaria. Esto es lo que demuestra un estudio realizado por la Revista Circulation, que ha estudiado a 500 personas y han llegado a la conclusión que una mala salud bucal puede afectar al corazón, al colesterol y los trigliceridos.

Las bacterias que viven en la boca pueden llegar a este órgano a través del flujo sanguíneo, y algo tan simple como cepillarse los dientes podría dar vía libre a esas bacterias, especialmente si la boca no está bien cuidada. Una boca con mala salud dental tiene una presencia mayor de gérmenes y las encías se lesionan con facilidad. “La acción del cepillado puede abrir heridas en el tejido y a través de ellas penetrar las bacterias” dice el estudio.

Las cinco enfermedades orales utilizadas por los investigadores para determinar el riesgo cardiaco son:

  • Pericorinitis, infección situada alrededor de los terceros molares.
  • Gingivitis, o inflamación de las encías.
  • Ausencia de piezas dentales, quienes carecen de dientes no pueden masticar bien la comida, y por consiguiente no asimilan tan bien los nutrientes saludables para el corazón o la fibra.
  • Restos de raíces, lo que significa que los dientes del paciente estaban en tan mal estado que sólo ha permanecido la punta de la raíz.
  • La caries.

Se recomienda que todos aquellos pacientes con una mala salud oral acudan a realizarse exámenes cardiacos aunque no presenten síntomas de enfermedad coronaria.