La alimentación actual no favorece la masticación para la que genéticamente estamos preparados. La naturaleza nos preparó, como a los animales, para una trituración fuerte, pero nuestra dieta es muy diferente en la actualidad, por eso nuestras caras se quedan planas (a diferencia de los monos que tienen unos maxilares grandes y prominentes). Además, al no desarrollarse por falta de función, se producen apiñamientos y mala colocación de los dientes, que no caben en unos huesos que se han quedado pequeños.

Ventajas de la lactancia materna frente a la artificial

Al respirar por la nariz el recién nacido, se activan unos circuitos neurales en labios y lengua que detectan el pecho materno para alimentarse. Al no soltar el pezón durante el tiempo que se está alimentando, refuerza la respiración nasal, que sigue un curso continuo sin tener que parar para coger aire.

Este ejercicio supone un gran esfuerzo de la musculatura masticatoria, ya que el bebé no succiona sino exprime el pecho materno, obteniendo leche mediante movimientos de delante y detrás que sincroniza con la deglución. Este movimiento desarrolla los músculos maseteros, temporales y pteriogoideos para usarlos masticando con la llegada de la dentición primaria.

Ese mismo movimiento estimula la articulación mandibular, provocando un crecimiento de la mandíbula de detrás a delante para compensar esa longitud corta que tenemos al nacer.

El uso de la lactancia artificial y de la cuchara generan un subdesarrollo, ya que elimina esta fuente de estimulación descrita: el bebé aprende a tragar exclusivamente y pierde la sincronización con la respiración nasal, por lo que facilita que se pueda iniciar una respiración bucal. Es frecuente que se pare con biberón aunque sujete la tetina y sin soltarla inspire y expire varias veces, para luego seguir.

Así, el bebé realiza un ejercicio muscular pobre al succionar, por lo que cuando tenga dientes los músculos tendrán un tono pobre para triturar los alimentos.

Con esto no se excitan las articulaciones, el niño no necesita mover de detrás a delante la mandíbula para succionar, por lo que se limita el crecimiento mandibular.

Muchas de las lesiones del adulto, que requieren de tratamiento de ortodoncia o de periodoncia o de rehabilitación del órgano masticatorio, se producen por no haberse establecido una buena función en el primer año de vida (deglución adulta, respiración nasal, masticación bilateral).

Recomendaciones para el inicio de la lactancia materna

El inicio de la lactancia en un recién nacido puede resultar difícil para la mamá hasta que se adaptan los dos. Por ello es una buena recomendación para la primera semana de vida, saber que el niño debe de alimentarse a demanda. Cada vez que pida se debe de poner 10 minutos en cada pecho, tome más o menos cantidad.

Habitualmente habrá una pérdida importante de peso inicial para el bebé, por ello se recomienda alimentarles a demanda esos primeros días. En caso de que duerma mucho, no deben pasar más de cuatro horas sin alimentación en este periodo inicial, luego esta recomendación no será valida.

 

Mother breast feeding her baby girl

 

Si el bebé obtiene poca leche, al menos hará el esfuerzo de succión y se cansará. En caso de que quede con hambre se complementará la alimentación con leche artificial.

Para la mamá, la estimulación hará que vaya subiendo más cantidad de leche, preparándola para una lactancia materna completa. Esas primeras tomas son esenciales porque el niño toma el “calostro” o leche enriquecida con defensas inmunitarias esenciales para el bebé.