Se denomina pillowing (anglicismo de almohada), al hábito relacionado con la postura que adoptamos para dormir. La posición se adopta desde pequeños, antes de los seis años, normalmente tenemos un lado más cómodo para coger el sueño que es en el que a diario nos quedamos dormidos.

Si además apoyamos una mano o el brazo debajo de la cara o almohada, esta postura suele persistir de por vida.

El lado cómodo para dormir, suele ser además el mismo en que apoyamos la mano sobre la cara al estar sentados en una mesa estudiando o leyendo, o el mismo en que nos apoyamos al dormir una siesta en el sofá o si descansamos tumbados mirando el televisor.

Estas posturas sostenidas en el tiempo crean una compresión lateral sobre el hueso maxilar superior, que crece menos en anchura hacia el lado en que nos apoyamos.

Además por efecto de la gravedad la mandíbula caerá más hacia este lado. Tenemos en estos casos un maxilar superior más estrecho (en el lado del apoyo), y una mandíbula que es más grande, por lo que al morder no encajará en el maxilar y se tuerce hacia ese lado, para poder masticar, por lo que los dientes inferiores morderán por fuera de los superiores creando una mordida cruzada unilateral.

Este lado se convertirá además en el lado habitual de masticar por que la mandíbula masticará con más facilidad por el lado cruzado, recibirá más estimulación y crecerá más mientras el paladar está atrapado y no podrá crecer.

Esta mordida cruzada tiene la relevancia clínica de crear una maloclusión por falta de espacio, que hará que el lado cruzado presente mas apiñamiento.

La mordida cruzada se relaciona frecuentemente con la aparición de patología en la articulación temporomandibular (disfunción craneomandibular). Al masticar unilateralmente crea una boca con una función desequilibrada que puede sufrir chasquidos, dolor hacia el oído, limitación en apertura, etc.

Otra patología grave relacionada con la mordida cruzada y el pillowing es el CAT (cefaleas y/o mareos) que se producen como resultado de la compresión del nervio trigémino, que genera sintomatología a distintos niveles en cara y cuello, siendo el más habitual dolor de cabeza, que en muchas ocasiones el paciente refiere desde hace años y casi siempre se le han diagnosticado como tensionales, menstruales o familiares, y nadie las ha diagnosticado correctamente al no evaluar la boca como origen de las mismas, por lo que convive con ellas aunque con el tiempo son más limitantes.

Casos reales

En la clínica tuvimos como paciente a una mujer de 32 años con cefaleas habituales en el lado izquierdo de la cara y en el ojo, pérdida fuerza y agotamiento, a la que diagnosticaron en múltiples ocasiones cefaleas tensionales, cefaleas menstruales, fatiga crónica y posible fibromialgia. Nuestro equipo encontró el origen de sus problemas en su boca por CAT, causado por dormir con la mano debajo de la cara, y tras un tratamiento específico toda la sintomatología desapareció.

Para un tratamiento preventivo en niños los padres deben estar informados para implicarse en el cambio de posturas al dormir e intentar que el niño  se acostumbre a quedarse dormido boca arriba, y cambiar o alternar las posturas conscientes (no meter la mano o almohada al dormir boca abajo, leer, ver la tele, sentarse frente al ordenador, etc.).

También tuvimos un caso de una paciente de 11 años con sintomatología de cefaleas. Informarmos a los padres sobre los cambios en posturas que debía hacer la niña y la tratamos con aparatología rehabilitadora.

En la clínica tratamos la mordida cruzada con aparatología RNO (rehabilitación neuroclusal) y vigilamos el cambio del lado de masticación para desarrollar simétricamente el hueso que está comprimido.