Al nacer, la boca de un bebé es plana y durante los seis primeros meses permanece así. Lo esencial en esta etapa es poder tener una lactancia materna que obliga al bebé a ejercitar la musculatura para poder desarrollar la masticación unos meses después.

Erupción de los incisivos

Entre los 6 y 12 meses saldrán los primeros incisivos inferiores y superiores, aumentado la altura de la cara.

Normalmente a los 6 meses salen los incisivos centrales inferiores. A los 7 lo harán los incisivos centrales superiores. En torno a los 8 meses erupcionan los incisivos laterales inferiores. Con 9 meses aparecerán los incisivos laterales superiores.

Lo natural es que los incisivos estén separados porque el espacio sobrante lo aprovecharán los dientes definitivos al salir. Cuando los dientes están muy juntos, es sinónimo de un paladar pequeño, o de una boca que no mastica, por lo que no se desarrolla y necesitará de estimulación con aparatología más adelante, ya que los dientes definitivos saldrán amontonados al tener poco espacio.

Con la erupción de estos dientes se crea nuevo circuito neural que hará moverse la mandíbula hacia delante y hacia los lados para atrapar y cortar los alimentos, se crea así al contactar los dientes el primer estímulo masticatorio.

 

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Nos podemos encontrar la situación en que al erupcionar los incisivos superiores no pueden contactar con los inferiores, por estar estos retrasados debido a que la mandíbula crece poco si no tiene una buena estimulación (lactancia artificial, chuparse el dedo, uso del chupete…). Aquí no se va a crear el circuito neural que hará moverse la mandíbula hacia los lados, por lo que serán niños que masticarán en apertura y cierre, comerán lentamente y exprimirán la carne para obtener sus jugos y escupirán las fibras, por lo que habitualmente los padres tenderán a alimentarlos con dieta más blanda o purés que comerán más fácilmente.

Erupción de los primeros molares

Entre los 12 y 16 meses aparecen los primeros molares temporales. Con ello se crea la primera mordida al engranarse las cúspides de las muelas superiores e inferiores.

 

Erupción de los caninos

Entre los 16 y 20 meses, saldrán los caninos por detrás de los incisivos y por delante del primer molar. Estos serán los dientes que dirijan la masticación hacia los lados al resbalar el canino inferior sobre el superior en la masticación lateral. A veces saldrán antes que el primer molar, siendo esto considerado una situación normal también.

 

Erupción de los segundos molares

Finalmente, los últimos dientes en salir entre los 20 y 24 meses son los segundos molares. La muelas tienen una anatomía que la naturaleza ha previsto para que engranen las de abajo con las de arriba, mediante cúspides, fosas y surcos que permiten el movimiento hacia los lados para desengranar las muelas y como la rueda de un molino deshacer los alimentos.

 

Desarrollo bucofacial en el lactante:

La cara se desarrolla desde recién nacido durante los primeros años de vida, gracias a la estimulación que recibe (respiración y masticación). Por eso unos estímulos desfavorables (respiración bucal, lactancia artificial, dieta predominante blanda) o estímulos nocivos (uso del chupete más allá de los dos años, succión digital, deglución atípica) traerán una falta de desarrollo facial solo apreciable años más tarde.

Si el niño tiene una dieta predominantemente blanda más tiempo de lo deseable (sólo toma biberón y papillas) la mandíbula se mantendrá corta y todos los dientes inferiores quedarán retrasados y atrapados dentro del paladar por lo que la boca no funcionará bien hacia los lados.

Antes del primer año hay que introducir alimentos sólidos para que se produzca la transición desde lactante (que mueve la mandíbula de atrás a delante) a un primer mordisqueo entre los incisivos (movimiento de atrás a delante y hacia los lados). Es bueno darle fruta para que la muerda o deshaga, absorba los jugos y se empiece a acostumbrar a otros sabores. Posteriormente, introduciremos en la dieta más alimentos sólidos para que aprenda tragarlos (pescado, queso, pavo, etc.). Finalmente será necesario que aprenda a masticar alimentos más secos y duros, para ir estableciendo una nueva masticación (moviendo la mandíbula a ambos lados).

La mala estimulación lleva a la boca a masticar en apertura y cierre, sin hacerlo hacia los lados, para desgarrar los alimentos. Será frecuente que en este caso los niños se eternicen comiendo, hagan bolas de alimentos en los carillos porque mastican con dificultad y será difícil introducirles la carne, que es más complicada de comer.

En estos casos los alimentos se introducirán más lentamente, primero se le ofrecerán aquellos por los que tenga preferencia, en trocitos pequeños. Si hace una bola se mezclarán con alguna fruta acuosa o agua para que le sea más fácil tragarlo hasta poder darle el alimento sin más. Si hace una bola hay que empujarla con el dedo para que la mueva y la mastique.

Otra recomendación básica será que entre los 16 y los 20 meses eliminemos el uso del chupete, ya que sino al pasar muchas horas al día interpuesto entre los incisivos, favorecerá el desarrollo de una mordida abierta.

También es importante eliminar el hábito de chupar el dedo a los niños de un año de edad.