El siguiente caso real  que exponemos es el de un adulto de 30 años que acudió a nuestra consulta para colocarse los dientes. Presentaba mordida abierta a causa del hábito de succión digital nocturno (la paciente se chupaba el pulgar izquierdo al dormir desde la infancia). Desea corregirlo por motivos estéticos, ya que no se ha planteado nunca si esta situación es patológica o tendrá consecuencias para su salud bucal.

La paciente presentaba mordida abierta en la que se notaba el hueco del pulgar desplazado hacia la izquierda. Este era el dedo que interponía entre los dientes, por lo que le creó una curva invertida en la arcada superior.

 

Diagnóstico

El pulgar interpuesto durante tanto tiempo entre los incisivos se convirtió en un estímulo nocivo y persistente que generó una fuerza a modo de pinza que deformó el hueso maxilar. Esto derivó en un crecimiento de la premaxila, resultando más adelantado este hueso respecto a una mandíbula más posterior. A nivel dental se creó una separación entre todos los dientes anteriores, empujando adelante los incisivos superiores y hacia atrás los incisivos inferiores.

Además para sellar el espacio libre al tragar y comer, la lengua se interponía en el hueco entre los dientes por lo que aún condicionó más el desarrollo desfavorable de la boca y la persistencia de la mordida abierta.

La interposición nocturna del dedo junto con la interposición lingual para comer y tragar genera un círculo de estimulación permanente nocivo para el desarrollo de la boca en los niños y la función bucal en el adulto.

Era imposible que la boca funcionase correctamente presentando mordida en apertura y cierre alternada con una función unilateral, reflejada en recesiones en las encías, en premolares y en desgastes desiguales en las superficies masticatorias de los dientes. Por eso le explicamos a la paciente que en este caso es tanto o más importante el aspecto estético como el funcional para el futuro de su boca.

Tratamiento

Utilizamos la terapéutica habitual de cambio de plano oclusal con férulas y aparatología fija de bracketts durante cerca de 4 años. Además, resultó imprescindible el control de la función lingual con dispositivos intraorales.

 

Actualidad

La paciente, tras quitar brackets, está siendo revisada para constatar la estabilidad oclusal mediante tallados selectivos de la céntrica lograda y confirmar que desarrolla una mejor masticación bilateral.

Finalmente conseguimos una buena compensación dental del problema óseo creado por un estímulo presente durante casi tres décadas.

 

Consideraciones a tener en cuenta

En pacientes adultos, como este caso, la boca es menos plástica que en los niños. La deformación ósea y dental es muy severa por lo que ha sido muy lenta su compensación, alrededor de cuatro años de tratamiento. Si bien el resultado demuestra que también es efectiva estas terapéutica en adultos, se habría corregido mejor en la infancia. El resultado final es una función masticatoria buena que permitirá una mejor conservación, desgaste y envejecimiento de la boca.