La deglución en los bebés es la forma en que posicionan la lengua para tragar. Al tener una mandíbula corta para alimentarse, el niño avanza la mandíbula y exprime el pecho materno entre el maxilar superior y la lengua, ayudado por un sellado de los labios entorno al pezón. Esto genera una forma de tragar en el recién nacido en que la lengua se sitúa entre las encías superiores e inferiores y los labios se aprietan hacia atrás.

Con este movimiento, la mandíbula va creciendo hacia delante equiparándose al tamaño del maxilar. A los seis meses salen los incisivos y será el contacto entre los superiores e inferiores lo que cree el inicio de la masticación hacia los lados.

En este momento se cambia la posición de la lengua al tragar, ya no se interpone entre las encías sino en el paladar, detrás de los incisivos. Con el establecimiento de la deglución adulta, el crecimiento será el adecuado, ya que la lengua desarrolla la parte anterior del paladar con la presión creada al tragar entre 800 y 2000 veces al día. La masticación bilateral conformará un arco de los dientes superiores adecuado para acoplar a todos los dientes inferiores.

Si el niño no aprende a tragar como los adultos en el momento en que le salen los primeros dientes, entonces decimos que tiene deglución infantil o atípica, que consiste en no posicionar la lengua en el paladar detrás de los incisivos al comer y tragar. En estos casos seguirá metiendo la lengua entre los dientes, por lo que tendrá una función que guiará el desarrollo de forma anormal.

Al no presionar la lengua detrás de los incisivos superiores, el paladar adquirirá una forma ojival (estrecho y profundo), colapsándose el crecimiento en anchura de los dientes anterosuperiores.

Al colocar la lengua entre los dientes, la presión que hace sobre los incisivos superiores los empuja hacia fuera de la boca. Apretará los labios hacia los dientes y los incisivos inferiores se inclinarán hacia la lengua. El resultado es una mordida abierta (separación entre incisivos superiores e inferiores).

La función de esta boca será del todo incorrecta para masticar, ya que al no tener contacto entre los incisivos no se estimulará la masticación hacia los lados. Es habitual que estas bocas mastiquen sólo por un lado, o sólo con movimientos de apertura y cierre, por lo que en ambas situaciones es frecuente encontrar mordidas cruzadas en uno o ambos lados.

En niños, tan pronto se detecte una deglución infantil se debe iniciar un tratamiento de rehabilitación neuroclusal y, cuando se cierre la mordida, contener el crecimiento ayudado por los ejercicios de logopedia adecuados.

En adultos, la persistencia de una deglución infantil ejercerá una presión excesiva sobre los dientes, que además al no contactar no recibirán estimulación al masticar. Todo lo que no se usa se estropea, se envejecerán prematuramente y fracasará su periodonto (recesiones gingivales, pérdida ósea, abanicamiento, movilidad prematura).