A diferencia de lo que ocurre con los animales, el mantenimiento de determinadas posturas en posición erguida que adoptamos las personas puede derivar en dolores de cuello, lumbares, en brazos u otras partes del cuerpo.

Por eso es recomendable adoptar buenas posturas a diario y hacer ejercicio para mover aquellas partes del cuerpo que ejercitamos poco debido a nuestras rutinas, que nos llevan a agachar la cabeza hacia delante, torcer el cuello y doblar la espalda.

 

Funcionamiento del sistema masticatorio

En la boca ocurre lo mismo, nuestro sistema masticatorio necesita funcionar equilibradamente (masticando por ambos lados) para que no se subdesarrolle.

Durante la masticación se genera un movimiento alternativo hacia los lados en el que deberá existir contacto entre los dientes superiores e inferiores de ambos lados. La masticación fuerte, bilateral y alternante genera desgaste fisiológico de los dientes, que deberá ser acorde a la edad y a la función de la boca (los dientes tienen un esmalte preparado para desgastarse con el uso y el paso de los años).

Todos los dientes posteriores del lado derecho contactan al deslizar la mandíbula
a la derecha, para iniciar el ciclo masticatorio alternante a derecha e izquierda. A la vez, mientras se desliza la mandíbula a la derecha, los dientes del lado izquierdo se
separan levemente manteniendo contacto sólo entre el último molar superior e inferior. Al final del primer ciclo, los dientes vuelven a su máximo engranaje y se inicia ahora un deslizamiento hacia la izquierda.

Al tiempo que la mandíbula se desliza a la izquierda, los dientes del lado derecho se
separan, manteniendo un leve contacto entre el último molar superior e inferior.

 

Disfunciones habituales

Una disfunción habitual es la masticación sólo en apertura y cierre. El las bocas que la sufren se aprecia un paladar estrecho o con forma ojival, con un resalte o separación entre los incisivos superiores que no contactan con los inferiores, por ello no se ha creado un circuito neural que favoreciese la masticación hacia los lados.

La distoclusión (mandíbula retrasada) es habitual en paladares estrechos que atrapan el crecimiento de la mandíbula. Esto provoca masticaciones en apertura y cierre o con leves movimientos hacia un lado.

La masticación por un solo lado genera una boca desequilibrada porque se produce más desgaste de dientes por el lado que masticamos y el organismo responde ante ese desgaste con una erupción fisiológica de los diente para compensarlo. Así, en el lado de no masticación aparecerán contactos prematuros, en los dientes que han erupcionado y no se han desgastado, que generarán lesiones por sobrecarga en estos.

Otras veces existen situaciones patológicas como la doble mordida, no coincide la posición de cierre mandibular con la mordida máxima o efectiva masticatoria. Por ello cada vez que deglutimos o que comemos al cerrar la boca, toda la fuerza muscular es absorbida por unos pocos dientes, contactos prematuros, que sobrecargan esos dientes. Entonces, la mandíbula avanza a delante hasta lograr encontrar los máximos contactos para triturar el alimento. Este avance genera un golpeteo o sobrecarga en los dientes que dirigen este avance y los que frenan el movimiento. Esto sería comparable a saltar en paracaídas y aterrizar sólo con una pierna: nos golpeamos más fuerte en la pierna que frena el movimiento y acto seguido nos desequilibramos y golpeamos en otra parte del cuerpo. El maxilar debe recibir el golpe de cierre mandibular de forma equilibrada.

La mayoría de estos patrones masticatorios se han instaurado siendo niños. En estos casos no sólo no se creará una estimulación positiva que preserve los componentes del sistema bucal, sino al contrario: la falta de estímulo o la sobrecarga genera patologías en el periodonto y en la articulación mandibular.

Dado que la dieta actual es predominantemente blanda, nos encontramos muchas personas con periodontitis (pierden sus dientes por movilidad porque el ligamento no se estimula y falla). Pero estos dientes mantienen toda su anatomía intacta (por falta de una buena masticación no se desgasta el esmalte).

También vemos muchos casos de bocas aparentemente sanas, dientes bien colocados y sin desgastes, pero que sufren de dolores musculares y articulares (dolores y/o zumbidos de oídos, dolores de cabeza, chasquidos articulares, limitación en la apertura de boca…) ya que no hay una buena masticación, la articulación trabaja desequilibrada y aparecen procesos dolorosos.