La mejor forma de conseguir una buena higiene es por imitación. Por eso, desde los 18 meses el niño debe de jugar con su cepillo y morderlo, mientras sus padres o hermanos se cepillan los dientes. Así él se acostumbra a esta rutina diaria. Poco a poco, los padres intentarán que el niño les permita limpiar suavemente las muelas, para eliminar los restos recién depositados.

Es mejor usar cepillos específicos para niños con la cabeza pequeña y colores atractivos para ellos. Suele gustarles que se les siente en una posición en la que ellos puedan abrir y cerrar los grifos de palanca mojando así el cepillo ellos mismos. También les gusta coger el cepillo de los padres y llevarlo a la boca de estos, para jugar a que les están cepillando los dientes a sus papás.

Las muelas (piezas posteriores) recién erupcionadas, sean de leche (erupcionan del año y medio a los dos años y medio) o definitivas (erupcionan a los 5-7 años), son más susceptibles a sufrir deterioro por caries. Por eso es esencial limpiar las superficies oclusales de las muelas, las que trituran los alimentos. También hay eliminar los restos entre ellas para que no se hagan caries entre dos dientes. Éstas sólo se verán con radiografías en las revisiones semestrales del odontopediatra o cuando el deterioro sea muy grande, por lo que se romperán y se apreciará a simple vista el enorme agujero.

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La limpieza del diente se hará en todas sus superficies y además frotando la encía

Comenzaremos limpiando los incisivos superiores e inferiores:

1º – Limpiar de abajo hacia arriba las superficies lisas de los incisivos

2º – Limpiar la encía inclinando el cepillo 45º

3º – Limpiar las superficies que miran al paladar o la lengua

Continuaremos con los molares superiores por el lado derecho:

1º – Limpiar las caras masticatorias de delante hacia atrás

2º – Seguir con los laterales de arriba a abajo

3º – Finalmente inclinar 45º el cepillo hacia el cuello del diente donde empieza la encía para limpiarla.

A continuación seguiremos en sentido horario la misma pauta pasando al lado superior izquierdo del niño, luego al inferior izquierdo y finalmente el inferior derecho.

Antes de terminar frotaremos la lengua, porque acumula restos, visibles por el cambio de color del dorso lingual, que dan mal sabor de boca. Como el niño no tendrá paciencia intentaremos hacer cada lateral al ritmo que nos deje.

No es recomendable el uso de la pasta dental hasta saber que no la tragan, alrededor de los 4 años, por eso mecánicamente el cepillo barrerá la superficie de dientes y encías. Posteriormente los sabores de fresa, etc.. pueden ser un atractivo para jugar durante el cepillado.

 

El uso de enjuagues con flúor es recomendable a partir de los 5 o 6 años

Elegiremos los de uso diario para tener la costumbre de cepillarse después de cenar antes de meterse en la cama: el niño se cepilla los dientes, mantiene dos minutos el enjuague en la boca y lo escupe sin tragarlo.

Podemos ayudarnos de juguetes que marquen el tiempo a tener el enjuague en la boca o lo que debe durar el cepillado. A partir de ese momento, no se debe comer nada porque al dormir disminuye la cantidad de saliva en boca y los restos de comida, dulces o ácidos que se queden en la boca serán muy agresivos en un ambiente sin la protección de la saliva y sin el movimiento de los labios y lengua.

La higiene bucal debe realizarse después de cada comida, pero a veces es difícil en nuestra rutina diaria hacerlo. Recomendamos seguir las pautas expuestas sino en cada comida, al menos todas las noches antes de acostar al niño, para, con paciencia, dedicar el tiempo necesario para una limpieza adecuada.