Los niños pueden tener caries en los dientes de leche igual que los adultos en los definitivos, por eso un odontólogo debe revisarles la boca semestralmente desde los 3 o 4 años. Esto facilitará además tener ganada su confianza si posteriormente necesitan un tratamiento.

Las caries están provocadas por los microorganismos que hay en la boca: descomponen alimentos solidos y líquidos y causan así una descalcificación del diente. Al principio se aprecia el diente reblandecido y posteriomente se puede ver un agujero en el mismo. Con el tiempo su evolución será llegar hasta el interior del diente (nervio) donde crearán infección.

La caries son más frecuentes en niños y jóvenes porque cuando sale un diente nuevo, la boca es más sensible al ataque de microorganismos, al aporte de sustancias ricas en azúcares, ácidos, bebidas carbohidratadas, etc. que agreden la superficie dura del esmalte. Por eso hay una alta incidencia de caries entre los 3 y los 18 años. Según la alimentación, la higiene y las propiedades individuales de la saliva y de los microorganismos que hay en la boca hay personas más susceptibles que otras a padecer caries. Incluso entre hermanos podemos encontrarnos uno con muchas caries y otro con pocas o ninguna.

Cuando un padre deba lleva a su hijo al dentista para hacer un tratamiento, debe hacerlo con normalidad, dando una explicación sincera y breve:

– “Allí te van a curar un diente”

– “El dentista te va enseñar todas las cosas que tiene”

– “A mí también me lo hicieron cuando yo tenía tu edad”

Pero nunca transmitir miedos o inseguridades que tengan los adultos:

– Nunca decir “no te va doler” (entonces ya espera que algo que le hagan le hará daño)

– No hablarles de agujas, pinchazo o palabras que les causen miedo

– No deben esperar un premio si se portan bien, es algo natural que deben hacer y no pasa nada excepcional luego

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Es recomendable que los niños entren solos a la consulta para que el dentista pueda tener el control de la situación porque si el niño pasa con su padre o madre, no será capaz de contactar verbalmente con el niño ya que el padre será una barrera a la comunicación directa, esperará la aprobación ante cualquier cosa que le pida el dentista  como abrir más la boca, etc. El niño además percibirá la inseguridad o miedos de los padres y se contagiará de estos.

Las caries en niños se eliminan bajo anestesia local, como en los adultos, y con los mismo materiales de resina blanca (composites) se sustituye el tejido dental estropeado. Las caries en los niños suelen evolucionar rápidamente, por ello son profundas y sin anestesia no es posible hacer correctamente un empaste.

 

Motivos para empastar un diente

1º – Que estos puedan cumplir su función de masticar.

Las caries provocan molestias al meterse comida en la zona rota, y en poco tiempo puede originarse un flemón por infección.

2º – Guiar la colocación de las muelas de los 6 años o primeras muelas definitivas, que saldrán justo detrás de la dentición temporal. Su correcto engranaje será la base para una  función masticatoria adecuada en la boca adulta.

Cuando existe caries en los dos molares temporales, cuando erupciona el molar definitivo de los seis años, presiona el espacio hueco creado por la caries y se coloca mal en la boca.

3º – Mantener el espacio para los dientes definitivos, que se empiezan a formar debajo de los de leche entorno al momento del nacimiento. Si no se arreglan las caries, el molar de los seis años ocupará el espacio hueco de la muela, bloqueando la erupción del diente que esté debajo del molar careado.

 

Las caries en los dientes de leche

Cuando las caries en dientes de leche aparecen entre dos piezas suelen ser profundas y están cerca del nervio. Lo correcto entonces es una pulpotomía (eliminación parcial del nervio) o una pulpectomía (eliminación total del nervio).

Los dientes de leche son más permeables y responden ante la infección generando flemones (abcesos parúlicos) que drenan entre las raíces de las muelas, justo encima del diente definitivo que se está formando debajo.

En estos casos, con la misma anestesia de los empastes se limpia el tejido dañado y como hay que eliminar el nervio, se cubre el diente con una corona metálica que caerá con el diente al salir la pieza definitiva que se está formando debajo.

Una circunstancia particular en niños son las caries de biberón, descalcificaciones extensas que ocurren en superficies lisas (poco susceptibles de sufrir caries), normalmente en dientes anteriores (incisivos y caninos). Aparecen al dar biberones con zumos ácidos o líquidos azucarados, al mojar el chupete en miel, etc., para que se duerma el bebé. Esas sustancias quedan entre los dientes mientras el bebé duerme.

Al quedarse estas sustancias mucho tiempo sobre los dientes en una boca en la que no hay saliva (el niño está dormido), producen caries extensas al no haber protección de la saliva ni movimiento de labios y lengua que retiren estos alimentos de los dientes.